El arte contemporáneo católico: la pintora abstracta que convierte sus cuadros en oraciones

La artista María Tarruella explica en ‘Mediodía COPE’ su proceso creativo, donde la fe y el uso de materiales como cenizas o polvo de cristal son protagonistas

Redacción Religión

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La reciente edición de la feria ARCO en Madrid, que ha congregado a casi 100.000 visitantes, ha vuelto a consolidarse como la cita más importante del arte contemporáneo en España. Sin embargo, entre obras reivindicativas y conceptuales, se percibe una notable ausencia de arte cristiano. Este fue el punto de partida en el programa 'Mediodía COPE', presentado por Pilar García de la Granja, para debatir sobre el espacio que ocupa el catolicismo en las corrientes artísticas actuales.

Para responder a esta cuestión, el programa ha contado con la participación de María Tarruella, una pintora de arte abstracto que ha ofrecido una perspectiva singular. La artista asegura que su proceso creativo es una forma de diálogo constante con Dios, hasta el punto de que define sus obras de una manera rotunda: son oraciones materializadas en un lienzo. Esta visión, alejada de los circuitos convencionales, propone un camino donde fe y vanguardia se encuentran.

Pintar orando

Preguntada por Pilar García de la Granja sobre cómo es "pintar orando", Tarruella ha explicado que no se trata de un acto aislado, sino de una actitud vital. "Es tu forma de llevar la vida con el Señor, hagas lo que hagas", ha comentado. Para ella, esta conexión espiritual se extiende a todas las facetas de su día a día, desde cocinar hasta conducir, y, por supuesto, al pintar. Su enfoque es el de "caminar mirando", buscando la presencia de Dios en todo lo que le rodea, incluido el arte de otros.

La artista ha relatado su propia experiencia durante su visita a ARCO, donde buscaba activamente esa huella divina en las obras expuestas. Ha mencionado como ejemplo una pieza del artista holandés Han, que reinterpretaba 'La Última Cena' de Leonardo da Vinci con sogas cortadas. Para Tarruella, la obra le evocó una reflexión profunda sobre la liberación de las ataduras a través de la fe, sintiéndose libre "estando en las manos de Dios".

A diferencia de los grandes maestros del Renacimiento o el Barroco, cuya vida estaba impregnada de un entorno de fe, Tarruella considera que hoy en día mantener esa conexión requiere un esfuerzo consciente. "Quizás antes ya estaba tan en tu entorno que no tenías que forzarlo", ha reflexionado. Por ello, ha concluido que, en la actualidad, todo depende de la perspectiva personal: "hoy en día es más tu mirada donde ves al Señor allá en lo que haces".

Cenizas, luz y un propósito sanador

El arte de María Tarruella no es solo conceptual, sino también profundamente matérico. La artista ha revelado que el propio proceso de creación es una oración en sí misma. Utiliza polvo de cristal para simbolizar "la luz de Dios" y cenizas para representar "nuestro pecado". Sobre esta base aplica la encáustica, una técnica con cera caliente que barre las cenizas. "Es una forma en la que yo rezo al Señor y le digo: 'limpia mi pecado, que entre tu luz'. Es todo el proceso, que es lo importante", ha detallado.

Aunque su obra es abstracta y no explícitamente religiosa, sus cuadros cuelgan tanto en iglesias como en casas de personas no creyentes. De hecho, la pintora ha compartido una de las "relaciones superbonitas" que ha surgido con un comprador que, inicialmente, adquirió un cuadro porque "pegaba con sus cortinas". Este hombre, tiempo después, la contactó desconcertado por la extraña paz que le transmitía la obra.

Una de las obras de María

La historia de este comprador es una de las más impactantes que ha vivido. "Me llamó y me dijo: 'tengo un cáncer terminal y no sé por qué solo tengo paz ante tu cuadro'", ha recordado Tarruella. Su respuesta fue clara: "No es mi cuadro, es quizás la presencia de Dios a través de mi cuadro que te ha llamado a que ordenes tu vida". La pintora ha confesado que pide a un sacerdote que bendiga sus obras antes de que salgan de su taller para que "ellas hagan su labor".

De ARCO a Las Edades del Hombre

El reconocimiento a su trabajo ha llegado a uno de los escenarios más prestigiosos del arte sacro en España. María Tarruella es una de las artistas seleccionadas para exponer en la vigesimoséptima edición de Las Edades del Hombre, que se celebra en la catedral de Valladolid. Sus piezas abstractas dialogan con obras de maestros consagrados de la historia del arte, como El Greco.

La propia artista ha admitido su asombro inicial al ser elegida. "Según me iba paseando por la exposición, decía: 'qué horror, qué vergüenza, por qué me han escogido a mí'", ha confesado con humildad. Sin embargo, al ver su obra expuesta al final del recorrido, comprendió su papel dentro de la muestra. La exposición es una imponente "catequesis pictórica" que guía al visitante a través de la Pasión y la Resurrección.

En ese contexto, su pintura ofrece un respiro visual y espiritual. "Era todo tan maravilloso y tan potente que quizás necesitaba como respirar pictóricamente en algo abstracto que solamente te hiciera meditar todo lo que has vivido", ha explicado. Su arte se convierte así en una invitación a la contemplación y la introspección, completando el denso viaje catequético que propone Las Edades del Hombre.

Finalmente, Tarruella ha destacado su labor como patrona de la Fundación Vía del Arte, que se dedica a "llevar el arte contemporáneo hacia la trascendencia", bajo la firme creencia de que "la belleza salva". A través de la fundación, utiliza el arte como "un medio de curación y sanación a los más débiles", logrando que personas vulnerables se sientan "sanas y escuchadas a través del arte que no le juzga".

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.