Permanecer en el Líbano
Escucha la Firma de José Luis Restán del martes 17 de marzo
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La imagen, como tantas, puede pasar inadvertida. En medio del caos provocado por el intercambio de misiles entre el grupo chií Hezbolláh y el ejército israelí, el nuncio apostólico, Paolo Borgia, se ha montado en un camión junto a varios sacerdotes y laicos y ha recorrido los pueblos fronterizos del sur del Líbano con Israel para llevar ayuda a los que han decidido permanecer en sus pueblos a pesar de las bombas. Ya conté aquí la historia del padre Pierre El Raii, que murió mientras atendía a los heridos en la localidad de Qlayaa. Curiosamente, El Raii significa “pastor” y fue un verdadero pastor de su rebaño hasta el final. No recuerdo un país al que los Papas de los últimos tiempos hayan dedicado tanto afecto y atención como el Líbano. Allí el cristianismo está presente desde los primeros siglos y los cristianos siempre han formado parte de la identidad del país. Allí, en un fragilísimo equilibrio, se mantiene desde hace siglos el milagro de una convivencia siempre amenazada. Y la tentación de salir es grande, como reconoció el Papa León en su visita del pasado diciembre. Sin embargo, muchos deciden quedarse. “El Líbano es nuestra tienda”, dice Rita, una joven cristiana, y "tal vez esa sea la misión de los jóvenes libaneses: quedarse a construir el Líbano de mañana. Porque creo que nuestro país, patria de tantos santos, siempre será una tierra fecunda”.
¿Qué significa para los grandes de este mundo esa pequeña franja de tierra pegada al Mediterráneo? Apenas nada. Y sin embargo, en ella se resume todo el drama de Oriente Medio, quizás más aún el drama de la historia humana. Otro joven cristiano recién graduado en Beirut, Charbel, ha decidido quedarse, aunque tenía posibilidades de trabajo en el extranjero. “Si me dejara llevar por el miedo, saldría huyendo o haría alguna locura. Pero la fe me hace, de algún modo, más inteligente ante esta situación. Yo sé que al final el bien vence sobre el mal. Las bombas pasarán, pero la palabra de Dios permanece”. La Iglesia entera mira en estas horas al Líbano, y reza por él.