Pedro viene a nosotros
Escucha la Firma de José Luis Restán del jueves 26 de febrero
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En la Tercera del diario ABC de hoy, el presidente de la CEE señala un doble significado de la visita del Papa a España anunciada ayer: un viaje para confirmar en la fe a los católicos españoles, y también un viaje que para nuestra sociedad puede ser una confirmación en la confianza, que se traduzca en una llamada a construir un «nosotros» imprescindible para que exista una verdadera democracia. Dice el arzobispo Luis Argüello que esta visita puede ofrecer una llamada a reconocernos en un patrimonio ético compartido que nos permita edificar la amistad social y redescubrir lo que significa, más allá de retóricas, el bien común. El Papa nos traerá también la preocupación por un mundo convulso y complejo, donde urge abordar juntos materias como las migraciones, el comercio o el cuidado de la casa común y, por supuesto, la cuestión candente de la paz.
La Iglesia que va a reunirse en torno al Papa en España quiere servir a la paz, a la esperanza y a la confianza. Es una Iglesia, escribe monseñor Argüello, que siente una llamada grande al anuncio del Evangelio, que quiere subrayar un acento fuerte en la vocación laical, que tiene que ver con la vocación al matrimonio y con la presencia de los cristianos en la vida pública.
Creo que para esta Iglesia nuestra, la presencia del sucesor del apóstol Pedro es una grandísima oportunidad histórica, un precioso recurso que exige de los católicos españoles, de nuestras diversas comunidades y también de nuestros pastores, una profunda responsabilidad que se despliega en una serie de palabras: unidad centrada en Cristo que nos habla a través de los sucesores de los apóstoles; apertura grande a la palabra del Papa y, por tanto, disposición a salir de nuestras comodidades y esquemas; confesión humilde y alegre de nuestra fe en la plaza pública, abierta el encuentro y al diálogo con todos. Y atravesando todo esto, una profunda gratitud por la historia de fe a la que pertenecemos, que no es una reliquia del pasado, sino un hecho vivo y presente. Pedro viene a nosotros, pongámonos en marcha.