La mirada católica de un León desarmado y desarmante

Escucha la Firma de José Luis Restán del jueves 16 de abril

José Luis Restán

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Resulta algo patético escuchar al vicepresidente JD Vance recomendar al Papa que se ocupe solo de cuestiones morales, del resto ya se ocupa su administración. El católico Vance es un fenómeno: ya se había atrevido a dar lecciones de teología al Papa, y ahora le aconseja ponerse a resguardo de la ira de su jefe (el que se transmuta en una imagen de Jesús rodeado de cazas de combate y envuelto en la bandera de los EE. UU.), dedicándose solo a la moral… ¿Se entiende que solo la de cintura para abajo?

Desatar una guerra preventiva en Irán que ha producido miles de muertos (no solo ni principalmente entre el aparato represor del régimen), destruir las infraestructuras civiles y los medios de vida de un país y amenazar con borrar de un plumazo toda una civilización en una noche… ¿Es una cuestión moral? Parece que sí. Vance no puede ser tan tonto como para no entenderlo. Ayer, nada más llegar a Camerún, León XIV dijo que “la paz no puede reducirse a un eslogan: debe encarnarse en un estilo, personal e institucional, que repudie toda forma de violencia”. Y volvió a clamar con fuerza: “¡basta ya de guerras, con sus dolorosos cúmulos de muertos, destrucciones y exiliados!”. Ante los líderes políticos de una nación que también sufre el azote de la guerra en algunas de sus regiones, afirmó: “la paz no se decreta, se acoge y se vive… es un don de Dios que se desarrolla en una labor paciente y colectiva”. Y recordó que gobernar “significa amar al propio país y también a los países vecinos, significa escuchar realmente a los ciudadanos, valorar su inteligencia y su capacidad para contribuir a la construcción de soluciones duraderas a los problemas”.

Frente al mesianismo político de la administración Trump, con su mezcla de plomo, fuego y negocios, la mirada católica de un León desarmado y desarmante. Quizás no es tan difícil entender la cólera de Trump y la pastosa incomodidad de Vance.