No habrá paz sin recuperar la confianza
Escucha la Firma de José Luis Restán del martes 17 de febrero
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Ahora hablamos menos de Gaza, ya sabemos que el pulso informativo tiene sus reglas. Pero conviene no olvidar las heridas de nuestro tiempo y, para un cristiano, lo que sucede en Tierra Santa siempre es relevante. El Patriarca de Jerusalén, cardenal Pierbattista Pizzaballa, acaba de ofrecer un titular: “La guerra en Gaza no ha terminado”, y no ha terminado porque la gente sigue muriendo, a pesar del alto el fuego. Ya no hay bombardeos masivos, pero sí ejecuciones selectivas, ha dicho Pizzaballa. Además, el 96 % de las zonas residenciales han sido arrasadas, las escuelas llevan tres años cerradas y faltan medicamentos, por lo que la gente muere de frío, infecciones y falta de atención. Por todo ello, continúa el Patriarca, "hablar de paz ahora no tiene mucho sentido, la paz requiere cultura, fundamentos, política, un mínimo de confianza, y la confianza fue la primera víctima de esta guerra”. Cabe preguntarnos quién está trabajando para reconstruir, ladrillo a ladrillo, esa confianza, que es el fundamento de una paz que merezca tal nombre.
Y es que, como tantas veces ha dicho Pizzaballa, una de las voces más lúcidas de la región, “construir la paz requiere una nueva visión política”. Con su realismo esperanzado, literalmente a prueba de bombas, ha dicho que este no es momento de grandes gestos, sino de preparar el terreno, de crear redes, de identificar a quienes desean la paz. Se trata de que el deseo de paz que está presente tanto entre los palestinos como en la sociedad israelí se convierta en una cultura, que nazca en las escuelas, en las familias y en los medios de comunicación. Dice el cardenal que es una tarea ardua que requiere tiempo y energía, pero es la más necesaria, aunque no abra los telediarios. Esa es también la tarea prioritaria de los cristianos hoy en Tierra Santa y para llevarla a cabo cuentan sencillamente con una fe que es libre, porque está ligada a Alguien que dio su vida por amor, y por tanto no depende de ningún poder humano.