José Luis Restán

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Tras ser anunciado su nombramiento como arzobispo de Madrid, José Cobo ha reconocido que tuvo ganas de salir corriendo, una experiencia que han vivido muchos, ante ciertas llamadas de Dios. Después, uno hace memoria de su propia historia y esa llamada se acoge, consciente de que “Dios no llama a los capaces, sino que capacita a los que elige”. De monseñor Cobo se ha dicho a estos días que es un obispo “de Francisco”, y con “perfil social”. En Herrera en COPE se lo ha tomado con una pizca de ironía. Decir que un obispo es “del Papa” que en cada momento guía la Iglesia, es decir, lo obvio. Y en cuanto a “ser social”, se ha preguntado si el Evangelio tiene una dimensión social. Como es evidente que la tiene, porque Jesucristo tiene que ver con todos los aspectos de nuestra vida, la pregunta es cómo podríamos vivir el cristianismo sin su intrínseca dimensión social. Previamente, había mostrado su rechazo a etiquetas estériles, como las de conservador o progresista.

El gran desafío para la Iglesia es que el Evangelio cuaje dentro del tejido vital de la sociedad, que dé forma y sentido a la vida de las personas y de las comunidades, y para eso no hay recetas, más allá de la línea que ha marcado el Concilio y que han ido desplegando los papas. Lo que sí hay en Madrid, y José Cobo lo conoce muy de cerca, es una constelación de lugares en los que existe una gran riqueza de vida cristiana, que están sobre el terreno, en todos los barrios. Verdaderos lugares de presencia cristiana y de misericordia para un mundo enfermo de soledad y de falta de sentido y de esperanza.

En breves trazos, ha descrito la fisonomía de un obispo: hombre de silencio y de oración; testigo de la presencia de Dios en una sociedad que muchas veces la ignora; capaz de acoger con misericordia los dolores y búsquedas de la gente; y alguien que genera comunidad y que la cuida como un padre, para que no le falten la unidad y la calidez que vienen de Jesucristo. Primeros pasos y palabras de quien ha sido llamado a la hermosa tarea de guiar a la Iglesia en Madrid.