Paco, superviviente de Adamuz: "Se escuchan testimonios que te dejan la carne de gallina"
Paco de la Corte, que volvía de unas oposiciones en el Alvia, relata en Mediodía COPE el calvario vivido este último mes y las secuelas del siniestro que dejó 46 fallecidos y 125 heridos
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Hoy se cumple un mes del accidente ferroviario de Adamuz, una tragedia que costó la vida a 46 personas e hirió a 125. Uno de los supervivientes, Paco de la Corte, ha narrado en el programa 'Mediodía COPE' con Pilar García de la Granja el calvario que ha vivido desde entonces. Volvía a Huelva en el tren Alvia impactado, tras haberse presentado a unas oposiciones para funcionario de prisiones en Madrid. Su supervivencia se debió a una decisión crucial: prefirió quedarse en su asiento en lugar de ir a tomar un café al vagón número 2, donde no hubo ningún superviviente.
A sus 54 años, Paco de la Corte ha pasado el último mes postrado. "Entre la cama y el sillón", relata, buscando la única postura en la que el dolor es soportable. Aunque su recuperación física avanza, las heridas emocionales son más profundas. "Físicamente, sé que tarde o temprano estaré bien", asegura, pero admite que lo más difícil es el peso del recuerdo y el contacto con otras víctimas.
Se escuchan testimonios que le dejan a uno la carne de gallina"
Superviviente del accidente de Adamuz
Para el superviviente, el dolor psicológico supera al físico. "Recordar duele más porque algún amigo se ha ido y, además, estoy en contacto con el resto de las víctimas, y se escuchan testimonios que le dejan a uno la carne de gallina", ha confesado durante la entrevista.
Mil sacudidas en un segundo
Paco de la Corte recuerda el momento del accidente como algo "difícil de explicar". Describe que, en medio de la oscuridad, todo sucedió en un instante: "Fue como si te dieran 1000 sacudidas en un segundo, y no comprendes nada de lo que está pasando". No fue hasta que los pasajeros comenzaron a iluminar con sus móviles el vagón cuando empezaron a ser conscientes de la magnitud de lo que había ocurrido.
A pesar de sus propias heridas en la espalda y una pierna, que le provocaban "dolores tremendos", pudo salir por su propio pie hasta la ambulancia. A su alrededor, el panorama era desolador, con heridos y personas en estado de shock. Recuerda especialmente el caso de "una señora mayor que se creía que estaba muerta" a pesar de no tener heridas, un ejemplo del bloqueo mental que sufrieron muchos pasajeros.
Sin embargo, una de las imágenes que más le ha impactado es la de unos niños aferrados a su madre. "Recuerdo a un par de niños diciéndole a su madre que no se volvían a montar en un tren. Eso sí te deja un poco impactado, que unas niñas hayan tenido que pasar por eso", lamenta Paco.
Un mes de incógnitas sobre la causa
Un mes después de la tragedia, la investigación sobre las causas del descarrilamiento del tren Iryo Málaga-Madrid que invadió la vía contraria sigue abierta. Las primeras conclusiones de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) descartaron un fallo humano, un exceso de velocidad o problemas en los trenes. La principal hipótesis es la rotura de un carril.
Las incógnitas se centran ahora en por qué se fracturó dicho carril. El foco está puesto en la soldadura que unía un carril nuevo con otro antiguo. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha negado problemas de mantenimiento, asegurando que la infraestructura "había sido renovada integralmente". Mientras tanto, la CIAF espera autorización judicial para analizar en un laboratorio las muestras del material, ante la sospecha de que pudiera ser defectuoso.
La pregunta más inquietante es por qué fallaron los protocolos de seguridad, ya que hasta tres trenes pasaron por el mismo punto y dejaron muescas en sus ruedas antes del siniestro, sin que se detectara la inminente rotura. Mientras la investigación avanza lentamente, Paco de la Corte ya ha puesto el caso en manos de un abogado y prevé que las víctimas se unan en una asociación para emprender acciones legales conjuntas.
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