Adif pone en jaque la investigación del accidente de Adamuz que se cobra una nueva víctima, el turismo
En 'Mediodía COPE' analizamos la retirada de pruebas por parte del gestor ferroviario y el impacto de 109 millones de euros en el sector turístico de Málaga
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La investigación del accidente de Adamuz (Córdoba) ha sufrido un grave revés. Adif se llevó piezas del lugar de los hechos a pesar de la advertencia explícita del juzgado de instrucción número 2 de Montoro de no tocar nada. Aunque la empresa pública ha defendido que no se trata de piezas críticas, sí son importantes: una decena de soldaduras y varios trozos de aguja que fueron retirados de la zona del siniestro.
El accidente se produjo el 18 de enero. Ocho días después, el 26 de enero, finalizaron las labores de investigación en la zona y la juez autorizó a Adif a acceder el día 28 para iniciar la reconstrucción. Sin embargo, para entonces las piezas sustraídas llevaban ya seis días en una base de mantenimiento de Hornachuelos, adonde fueron trasladadas por una orden verbal del jefe de área de Adif en la madrugada del 22 al 23 de enero.
Una cadena de custodia rota
Las imágenes de los raíles, algunos de hasta 10 metros, muestran un estado de rotura que recuerdan a un jarrón de porcelana hecho añicos. Ricardo Díaz, catedrático de ingeniería química de la Universidad CEU Fernando III de Sevilla, ha explicado en el programa ‘Mediodía COPE’ que la cadena de custodia se ha roto.
Al romperse la cadena de custodia, es imposible saber si estas fracturas son debidas al choque de la caída de los vagones sobre los raíles o a una posible manipulación posterior"
catedrático de ingeniería química de la Universidad CEU Fernando III de Sevilla,
Según el experto, ahora “es imposible saber si estas fracturas son debidas al choque de la caída de los vagones sobre los raíles o a una posible manipulación posterior”. El catedrático ha señalado que, técnicamente, las fracturas son compatibles con ensayos destructivos o incluso con una fragilización extrema del material, y ha recordado que Adif es una posible responsable del accidente y ha retirado piezas “sin permiso del juez y sin que la Guardia Civil haya precintado previamente las pruebas”.
Posibles consecuencias penales
En el mismo programa, el magistrado del Foro Judicial Independiente, Fernando Portillo, ha aclarado que en España una irregularidad en la cadena de custodia “por sí misma no constituye ni vulneración de derechos fundamentales ni nulidad automática de esa prueba”. Sin embargo, sí arroja una “duda razonable sobre la autenticidad o la integridad” de la misma, especialmente cuando es un potencial responsable quien se lleva las pruebas.
Para Portillo, la pregunta clave es “¿y por qué no se comunicó inmediatamente esto a la autoridad judicial?”. El magistrado considera que la actuación de Adif puede acabar siendo un argumento para la defensa de los posibles responsables del accidente en un futuro juicio.
No deja de ser, por tanto, una estrategia de defensa que de alguna forma se está regalando a las defensas"
Como advierte la propia juez, que ha reaccionado rápidamente para minimizar los daños, la actuación de Adif puede derivar en responsabilidades penales. Portillo ha confirmado que podría abrirse una pieza aparte para investigar un posible delito de destrucción de pruebas u obstrucción a la justicia, que en supuestos agravados contempla incluso penas de prisión.
La versión de Adif es que, si no hubiera custodiado el material, “habrían acabado en cualquier vertedero”. No obstante, la juez que instruye el caso ya ha instado a la compañía a que restituya inmediatamente todo el material y le ha recordado que su actuación puede acarrear una “responsabilidad penal”.
El turismo de Málaga, la otra víctima
La crisis ferroviaria suma nuevas tramas, y la económica es una de ellas. La interrupción de la conexión por AVE entre Madrid y Andalucía tras el siniestro de Adamuz y un desprendimiento en Álora deja ya un impacto estimado de 109 millones de euros en el sector turístico de Málaga y la pérdida de unos 65.000 turistas, según datos de la patronal.
Con la Semana Santa a la vuelta de la esquina, el sector vive en una mezcla de impotencia y resignación. Las primeras estimaciones apuntan a una caída de entre el 20% y el 30% en las reservas para unas fechas que hace un año eran de lleno total. Manuel Villafaina, presidente de la Asociación de Empresarios de Playas de Málaga, asegura que la situación es muy preocupante.
Villafaina confirma que el turismo procedente de “La Mancha, de Madrid, de Córdoba, de Sevilla, ha bajado una barbaridad”. Su propio negocio, un chiringuito, ya estima pérdidas de “un 20 o un 30 por ciento de menos ventas que el año pasado”. La principal queja es la falta de una fecha para el restablecimiento del servicio, algo clave para la planificación y la contratación de personal.
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