El dolor y la esperanza de la pequeña Lisa, un año después, en Mediodía COPE: "Quiero abrazar a mi papá"
Svetlana asegura a Pilar García Muñiz que quiere volver a Ucrania, pero no puede. Su hija y su nieta quieren quedarse en Madrid, aunque desean abrazar pronto a su marido y padre
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Desde el comienzo de la invasión rusa en Ucrania hace un año, 100.000 soldados rusos y 100.000 soldados ucranianos han muerto o han resultado heridos, según los datos aportados por el general Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU. que cifra en alrededor de 40.000 los civiles que habrían muerto en el conflicto.
"Una enorme cantidad de sufrimiento humano", afirma el general Milley que señala que entre 15 y 30 millones de personas han abandonado sus hogares desde que Rusia lanzó su invasión el 24 de febrero.
Entre esas personas obligadas a abandonar su hogar y su país son las tres vecinas de Anna. Hace exáctamente un año, en Mediodía COPE nos poníamos en contacto con Anna Palattkina. Anna estaba muy preocupada por su familia porque aunque ella nació en Odesa lleva en Madrid 15 años. Cuando comenzó la invasión se trajo a sus tres vecinas de Odesa.
Gracias a la Asociación Keymyr, situada en la calle Ferraz de Madrid, Pilar García Muñiz ha podido hablar con Anna y con Svetlana, su hija Tatiana y su nieta Lisa.
Las cuatro temen que esto no va a ir a mejor porque "vete a saber que tiene este hombre (por Putin) en la cabeza".
Svetlana, Tatiana y Lisa tuvieron que hacer un viaje largo para llegar a Madrid. Ahora, un año después, están adaptadas, de hecho Tatiana encontró trabajo a los pocos días de llegar a España en un restaurante y la que mejor se ha adaptado, como no podía ser de otra forma es la pequeña Lisa de diez años, "los primeros días tenía miedo pero todos los niños me acogieron bien".
El padre de Lisa sigue en Odesa porque no puede salir de Ucrania, está en el ejército pero ayuda a recuperar los edificios caídos. Lisa habla con su padre amenudo, "quiere verme y me dice que quiere venir y que si todo va a parar nos veremos pronto".
Tatiana y Lisa están contentas en Madrid y dudan de si volverán un día a Ucrania. La abuela, Evetlana es la que más echa de menos su país.
"Tengo amigos en la inteligencia y me dicen que no es el momento de volver"
El 23 de febrero de 2022, Ana Gorobets se levantó, como cada mañana, para trabajar. Vivía en Járkov, en el extremo oriental de Ucrania, la segunda ciudad más grande del país. Trabajaba en una multinacional que organizaba eventos en países de todo el mundo.
Veinticuatro horas después, las sirenas de alarma sonaron por muchas ciudades de Ucrania. Eran las seis de la mañana y el ataque ruso estaba a punto de comenzar. El sonido de las bombas rompió esa rutina diaria que tenía Ana hasta un día antes del comienzo de la guerra, de la invasión rusa de la que hoy se cumple un año.
La vida de Ana, este 23 de febrero no tiene nada que ver con la de hace 365 días. De vivir en Járkov a hacerlo en Madrid. De trabajar en su empresa, una gran empresa, a ayudar a refugiados como ella desde la Asociación Keymyr.
¿Qué recuerdos tienes del 24 de febrero de 2022? "Nunca escuché sirenas porque estaban rotas al principio de la guerra", responde Ana a Pilar y recuerda que "eran las redes sociales las que nos avisaban si había que salir de casa y refugiarnos".
Ana decidió salir de Ucrania "cuando vi que todos mis vecinos se iban, coches, coches que se iban y cuando vi caer misiles cerca de mi casa y entonces decidí que tenía que salir".
El viaje hasta Madrid fue complicado, "primero fui en un tren de evacuación hasta el oeste de Ucrania, lo más fácil era ir a Leópolis, pero no pude coger tren hasta allí", hace memoria con tristeza en la voz al recordar aquellas 23 horas que duró el viaje, "el viaje fue muy duro, niños llorando, no sabemos qué va a pasar".
Ana, que había roto con su novio tres semana antes nunca pensó que le dolería más aquella ruptura al "saber que él se quedaba allí", pero lo peor era dejar a los mayores "que no querían dejar su casa".
Ana es ahora clave en la ayuda a los refugiados de Ucrania que llegan a España ya que habla cuatro idiomas, "he ayudado como traductora, ayudo para que puedan ser atendidos por los psicólogos, dando clases de español u organizando eventos para niños, ayudando para resolver asuntos legales".
¿Piensas volver a Járkov en algún momento? "Tengo contactos y amigos que trabajan en inteligencia ucraniana y me dicen que ahora no"