El hijo de Belú acaba de salir de una adicción a los videojuegos

Cáritas ha presentado hoy un informe sobre el impacto de las pantallas en la vida de los adolescentes y sus familias

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Los padres españoles tienen como una de sus principales preocupaciones el tiempo que pasan sus hijas y sus hijos frente a las pantallas. Ellas suelen pasar más tiempo mirando las redes sociales (como Tik Tok o Instagram) y ellos, con los videojuegos. A día de hoy, todos los adolescentes tienen un móvil. Y cada vez caen antes en sus manos: los menores de 14 años (los nacidos a partir de 2008) lo tuvieron de media a los 10 años y medio.

Cáritas ha presentado hoy un informe sobre el impacto de las pantallas en la vida de los adolescentes y sus familias. Es el caso de una madre de 46 años llamada Belú. Su hijo, a raíz de la pandemia, ha pasado meses enganchado al ordenador. Su hijo tenía 17 años y desarrolló esta dependencia en el momento más duro del confinamiento: mientras Belú tenía que continuar yendo a trabajar, a él se le suspendieron las clases por el coronavirus. Era el caldo de cultivo perfecto para que brotase esta situación.

No solo jugaba a videojuegos, sino que es probable que esas horas que pasaba solo en casa por la mañana, las invirtiese en ver contenidos para mayores de edad. La addicón llegó a tal punto que, cuando volvieron las clases, el hijo de Belú dejó de ir al instituto.

Una tarde que ella llegó antes del trabajo, lo pilló con todos los dispositivos conectados en lugar de estar estudiando. Fue el momento de decir basta y pedir ayuda. Cáritas los puso en contacto con orientadores, que les aconsejaron soluciones como apagar la red wifi a las 10 de la noche y no encenderlo hasta la tarde siguiente. Esto ayudó a su hijo que, después meses de terapia, ha podido superarlo. Ahora, lo más complicado -nos cuenta Belú- es que su hijo vuelva a tener relaciones sociales.