El drama de una mujer víctima de la trata que pensó en acabar con su vida

El 8 de febrero se celebra la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas, coincidiendo con santa Josefina Bakhita

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

2 min lectura

Hoy, 8 de febrero, celebramos por octava vez la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas, una iniciativa que partió del papa Francisco y quiso hacerla coincidir con la fiesta litúrgica de hoy: la de santa Josefina Bakhita, una religiosa de Sudán fallecida en 1947 que padeció durante su vida los sufrimientos de la esclavitud.

España es uno de los principales países de destino y tránsito de víctimas de trata en Europa y uno de los cinco países europeos de los que proceden mayor número de traficantes. Un total de 45 mil mujeres y niñas son víctimas de la trata en nuestro país. Una cifra que asciende a 1,8 millones de personas en todo el mundo, según los datos de la Fundación Woman's Week. Una lacra que solo es equiparable en números al tráfico de drogas y de armas.

En 'Mediodía COPE' hemos contado la historia de una mujer que fue víctima de la trata, más en concreto, del proxenetismo, aquí, en nuestro país, a la que hemos llamado Jessica. Es un nombre ficticio porque esta mujer latinoamericana no quiere dar su nombre, ni su lugar actual de residencia en España, ni su país de origen.

Cuando llegó en la juventud a nuestro país, sus explotadores la convencieron de que debía “estar calladita”, de que cualquier contacto que tuviese con el exterior sería duramente castigado. Así que Jessica decidió aislarse y, con el tiempo, cayó en una profunda depresión de la que nadie fue capaz de sacarla.

La situación era absolutamente insostenible. El tiempo pasaba y comenzaba a pensar que nunca saldría de esa pesadilla. Jessica se auto-convenció de que no servía para otra cosa que para complacer a sus clientes... y cayó en las adicciones. Jessica vivía en un sexto piso. No había una sola mañana que no se asomase por la ventana pensando en quitarse la vida... pero una persona le daba todas las fuerzas que necesitaba para aguantar un día más: su hijo Hugo. Y es que una madre hace lo que sea por un hijo...

Nuestra protagonista tuvo la suerte de que una buena persona se cruzó en su camino. Alguien con la que por fin se abrió y a la que pudo contar el terrible infierno por el que estaba pasando. Ese fue el principio del fin, la forma en la que acabó saliendo de la prostitución gracias a las organizaciones caritativas que la asesoraron. Asociaciones e iniciativas como el Programa Vagalume de Cáritas Diocesana de Santiago de Compostela y las Hermanas Oblatas.