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El director de un zoo de Cantabria cuenta qué les pasó a dos orangutanes parecido a los humanos: "Milagro"

José Ignacio Pardo de Santayana explica en La Tarde un suceso que ocurrió en el Zoo de Santillana del Mar y que, incluso, sorprendió a biólogos de Inglaterra

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 20:04

Una imagen ha capturado la atención global en los últimos días: la de Rakus, un orangután de Sumatra que reside libre en las exuberantes selvas indonesias.

Resulta que los investigadores que estudian la población de orangutanes en esa región han descubierto que, después de sufrir una herida debajo del ojo, Rakus buscaba una planta poco común, la masticaba y aplicaba su jugo sobre la herida, logrando una curación notable en poco tiempo.

Este acto meticuloso y deliberado ha llevado a los científicos a concluir que el orangután estaba utilizando la planta de manera consciente como medicina. De esta forma, Rakus se ha convertido en el primer orangután al que se ha visto hacer algo tan parecido a un tratamiento medicinal.

El proceso de Rakus

Imágenes del orangután 'Rakus' durante varios días del proceso de curación de la herida. Scientific reports.

La inteligencia de los orangutanes

Su historia no solo destaca la asombrosa capacidad de autotratamiento en esta especie, sino que también plantea preguntas sobre cómo estos animales adquieren conocimientos sobre habilidades curativas. Para responderlas, José Ignacio Pardo de Santayana, director y fundador del Zoo de Santillana del Mar, ha compartido en 'La Tarde' su perspectiva como experto en orangutanes de Sumatra, la misma especie a la que pertenece Rakus: "Los orangutanes, igual que los hombres primitivos, aunque no lo sepamos porque no hablan, tienen una cultura. Lo han hecho más veces otros y él, en algún momento de su vida, lo ha podido ver. Son muy listos. Yo he visto cosas que me han dejado perplejo".

En el Zoo de Santillana del Mar es el único lugar en el que viven Orangutanes de Sumatra gracias a su programa de conservación, ya que su hábitat natural está muy amenazado por el hombre. Ahora mismo hay siete ejemplares, pero llevan desde 1994 cuidando de estos animales y los conocen a la perfección. Estos son muy inteligentes y pueden aprender a través de la observación. "Hay cosas que dices, pero ¿cómo es posible que a un orangután de tres años se le ocurra él solo hacer lo que hacíamos nosotros de niños? Que era girar sobre nosotros”, comparte el director.

Young orangutan - Semenggoh Wildlife Rehabilitation Centre near Kuching, Sarawak, Borneo

El milagro que vivieron en el zoo

Además, relata el “acto milagroso” que supuso el embarazo de una orangutana que llevaba 17 años sin poder tener un hijo: “Pasa en los matrimonios también humanos, fue un producto del estrés. Vinieron dos, ella y la pareja, desde Bristol y solo aquí consiguieron concebir, pero nadie lo sabía. Vino la bióloga de Bristol y la vio gorda y dijo, pero ¿qué habéis hecho? Está engordando muchísimo. Nadie sabía que iba a tener un hijo, solo ella y el padre”.

En cuanto a la alimentación, esta se basa en fruta, verdura, y algún capricho. “Le damos algunos dátiles que les gustan mucho”, cuenta Pardo de Santayana. “También comen ramaje de algunos árboles: Los árboles silvestres, las acacias. Y comen mucha hoja. Les encanta comer hojas. Las comen, mastican, les sientan estupendamente”.

José Ignacio lleva años trabajando con estos animales y siente un cariño y respeto mutuo: “Cuando se te abraza un orangután, lo hace con brazos y pie y piernas, y se te abraza como una lapa, y notas que te transmite su cariño”.

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