"Sánchez trata de mantenerse a flote refugiándose en la política internacional y pactando con un líder independentista la financiación para toda España"
La comunicadora de 'La Tarde' analiza la estrategia de supervivencia política de Pedro Sánchez, quien busca agotar la legislatura apoyándose en su perfil internacional y en alianzas con el independentismo catalán
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El presidente de las primeras veces ha vuelto a hacerlo. El saludo con Oriol Yunqueras en las escalinatas de Moncloa vuelve a ser una de esas imágenes inéditas tan del gusto de Pedro Sánchez. Condenado, indultado y posteriormente amnistiado. El líder de Eszquierra apunta a su relación con Sánchez, imprescindible para que este pueda cumplir su gran objetivo, que es convocar las elecciones generales en julio de 2027, que es cuando toca, cuando termina la legislatura. ¿Lo conseguirá? Pues no lo sabemos, pero lo que sí sabemos es que Sánchez quiere centrarse en la agenda internacional lo que queda de legislatura. Ahí se encuentra bastante cómodo. En ese terreno puede ofrecer a España como país mediador en Venezuela, ponerse al frente de la pancarta anti Trump y decir que nuestro país no admitirá vasallajes.
O bueno, puede decir también que se enviará tropas a Ucrania cuando se firme un acuerdo de paz con Rusia. Una promesa fácil que no tiene coste porque ni se sabe cuándo llegará la paz ni el tipo de misión que se requerirá cuando se alcance ese momento. Un compromiso este de Ucrania que hoy Sánchez, por cierto, ha extendido a Gaza cuando se consolide una paz que permita la coexistencia pacífica de dos estados, Israel y Palestina. Anunciar eso realmente no te compromete a nada. Ese horizonte se ve muy muy lejano. Consolidarse como líder mundial progresista es relativamente fácil. El escenario internacional con un Donald Trump desatado, fuera de control, completamente imprevisible, ayuda, desde luego, al presidente español. Por eso necesita a Esquerra, aunque tenga que pagar el peaje de una reunión en Moncloa con un político todavía inhabilitado para presentarse a unas elecciones. No dudes que si algún día Puigdemont regresa habrá también reunión con el líder de Juns, pero la política doméstica eso es otra cosa. Ahí tiene Sánchez una situación ciertamente endiablada. Acabamos de iniciar un año con un horizonte judicial tenebroso para el Partido Socialista. Los casos de corrupción llevarán al banquillo en los próximos meses a los dos últimos secretarios de organización del partido. El bloque de la investidura ha estallado en pedazos y sin el apoyo de Juns, sin el apoyo de Podemos, el gobierno está atado de pies y manos. La última ocurrencia de Moncloa es proponer iniciativas que no necesitan del apoyo del Parlamento. Un abono transporte con tarifa plana no da para mantener una legislatura. Junqueras ha salido de Moncloa anunciando que hay propuesta de financiación autonómica que mañana detallará la ministra de Hacienda. Cataluña recibirá 4700 millones de euros y nadie pierde, dice Junqueras. Cuesta creerlo. El detalle lo tendremos mañana de la mano de María Jesús Montero. No hay acuerdo para la gestión del IRPF que reclaman los republicanos. El líder de Esquerra ha salido de Moncloa con el mensaje de que a ellos, los de Esquerra, les conviene que las la legislatura se mantenga y apoyar los presupuestos.
Sánchez trata de mantenerse a flote refugiándose en la política internacional y pactando con un líder independentista la financiación para toda España, haciendo equilibrios en la cuerda floja, mientras los jueces, aislándose de la presión política siguen haciendo su trabajo y la corrupción estrecha el cerco sobre el presidente. Cuadrar todo eso con el único fin de mantenerse en el poder parece casi imposible, pero con Pedro Sánchez conviene subrayar lo de el casi y no desde luego dar nada nunca por sentado de antemano"