"El problema es el de siempre: es más fácil anunciar una prohibición que hacerla cumplir. Y, hoy por hoy, los menores siguen yendo un paso por delante de las normas"

La comunicadora de 'La Tarde' analiza la medida anunciada de Sánchez para prohibir el acceso a las redes sociales de los menores de 16 años

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No lo ha dicho en Moncloa, no lo ha dicho en el Congreso, ni siquiera está en España. Lo ha dicho a más de 7000 km de nuestro país, en Dubai, en una cumbre internacional, mirando al mundo, señalando a las grandes tecnológicas. Y además, lo ha dicho en inglés. España prohibirá el acceso a las redes sociales para menores de 16 años

Así lo anunciaba el presidente del gobierno, que ha dicho también que las plataformas tendrán que implementar sistemas de verificación efectivos. Lo que ha anunciado Pedro Sánchez forma parte de un paquete de cinco medidas con una idea de fondo muy clara: Plantar cara al poder de las redes sociales y a sus dueños. La prohibición a menores es solamente la cara más visible, la más fácil de entender y también conociendo al personaje la más llamativa. 

Sánchez lleva meses insistiendo en la misma idea. Las redes sociales se han convertido en un territorio sin ley, de algoritmos sin control y de menores expuestos en lo que él define como el salvaje Oeste digital. Y la idea conecta, claro que conecta porque es una de las grandes preocupaciones de los padres, de las familias. Pero pasada la frase potente, llega la pregunta que seguro te estás haciendo. ¿Cómo se va a hacer esto en la práctica? 

Porque hoy para entrar en una red social basta con marcar una casilla y cambiar la fecha de nacimiento. Lo haces, nada, en 10 segundos si quieres. Lo hace cualquiera. También un chaval de 10, de 12 o de 14 años. Ese es precisamente el gran problema de esta medida. Si un menor miente sobre su edad, ¿cómo se le limita el acceso? 

El presidente habla de barreras reales, no simples casillas, pero esas barreras todavía no existen de forma eficaz, sencilla y universal. No es un debate solamente en España. Otros países ya han recorrido este camino. En Australia, uno de los primeros en anunciar restricciones duras para menores de 16 años se han topado con el mismo muro. Controlar la edad sin invadir la privacidad ni convertir internet en un sistema de vigilancia permanente. En Francia, el enfoque ha sido combinar control parental y más exigencias a las plataformas. El resultado, debate abierto, muchas dudas técnicas y los menores que siguen encontrando atajos para entrar en las redes. Es decir, que ningún país ha dado todavía con la fórmula mágica

Y aquí conviene pensar como padre o madre, no como legislador. Quiero proteger a mi hijo, claro que sí, pero quiero saber cómo y sobre todo no quiero que se cuele por otros sitios que pueden ser todavía peores. Y me queda una última pregunta, incómoda, pero creo que legítima. ¿Este anuncio es solamente protección o es también distracción? Sánchez, lo has escuchado hacia este anuncio desde Dubai, lejos del ruido nacional, mientras en España siguen abiertos frentes muy el caos ferroviario, los retrasos constantes, la investigación del accidente de Adamuz. No se me ocurriría afirmar que este anuncio es una maniobra de distracción. Solo digo que me surge una duda razonable. El problema es el de siempre. Es más fácil anunciar una prohibición que hacerla cumplir. Y hoy por hoy los menores siguen yendo un paso por delante de las normas.