"¿Cómo hacer que nazcan más niños entre la incertidumbre? Francia ha optado por el aviso escrito que reconoce una realidad incómoda. El tiempo biológico avanza mientras los proyectos de vida se retrasan"
La comunicadora de 'La Tarde' analiza la campaña francesa para incitar a la natalidad, que tiene que ver con el reloj biológico de los más jóvenes
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En la Francia de 2026, cumplir 29 años va a dejar de ser una simple coincidencia en el calendario para convertirse en un momento oficial de reflexión sobre la vida, la biología y el futuro. El gobierno francés ha lanzado una campaña bastante inusual. Todas las personas que en esta edad, los 29 años, van a recibir una carta, un sobre institucional que no les pide votos ni lleva ningún tipo de publicidad, sino que le recuerda con tono informativo que su reloj biológico avanza y que existen herramientas para planificar una familia y preservar la fertilidad.
La medida llega en un contexto demográfico sin precedentes. En 2024 y 2025, Francia ha registrado el menor número de nacimientos desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Por primera vez en décadas, el saldo natural, la diferencia entre nacimientos y defunciones se aproxima a cero y en algunos momentos se vuelve negativo. Según datos oficiales, la tasa de fecundidad ha caído hasta situarse por debajo de 1,7 hijos por mujer, lejos del nivel necesario para el reemplazo generacional. Al mismo tiempo, la edad media para tener el primer hijo supera ya los 31 años.
En este escenario donde el gobierno francés ha decidido intervenir desde el ámbito de la salud pública. El mensaje que están recibiendo los jóvenes explica con base científica cómo evoluciona la fertilidad con la edad. ¿Cuáles son los límites de la reproducción asistida y qué opciones existen como la preservación de óvolvos o esperma?. El mensaje evita el tono moral o coercitivo y busca, según el ejecutivo, combatir, dicen la desinformación.
Bueno, en la calle esta medida ha sido recibida con más escepticismo que aplausos. Algunos jóvenes lo perciben como una intrusión paternalista en decisiones profundamente personales, casi como si el Estado estuviera decidiendo convertirse en consejero de vida. Otros van en la línea que señalan también demógrafos y sociólogos, que el atraso en la maternidad y la paternidad responde en gran medida a factores estructurales: precariedad laboral, dificultad de acceso a la vivienda y conciliación limitada. Informar sobre fertilidad, advierten, no resuelve por sí solo todas estas causas.
Y es aquí donde el espejo se vuelve hacia España, porque al otro lado de los Pirineos la situación no es muy diferente. España también registra una de las tasas de natalidad más bajas de Europa. Con una edad media de maternidad cada vez más alta y una generación que retrasa o descarta tener hijos por por motivos económicos y sociales. Aquí no llegan cartas personalizadas, pero el debate es el mismo. ¿Cómo hacer que nazcan más niños en una situación de tanta incertidumbre? Por ahora, Francia ha optado por el aviso escrito, un gesto discreto, casi burocrático, que reconoce una realidad incómoda. El tiempo biológico avanza mientras los proyectos de vida se retrasan.