"En Estados Unidos gobierna Donald Trump y con él las reglas del buen gusto no tienen cabida. 'Que Rob Reiner y su mujer Michelle descansen en paz', con eso hubiera bastado"
La comunicadora de 'La Tarde' analiza las no condolencias de Trump hacia Rob Reiner y su mujer, brutalmente asesinados, presuntamente, por su hijo
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Donald Trump está desatado en su segundo y último mandato al frente del país. Cierto es que la educación, el buen gusto, el respeto a las normas sociales y a las reglas de la política internacional no han sido nunca su fuerte. Digamos que en su primer mandato ya apuntaba maneras, pero este regreso a la Casa Blanca está marcado por su afán diario en romper todo tipo de convenciones.
El último episodio tiene que ver con la muerte del director de cine Rob Reiner y su mujer Michelle, que aparecieron degollados en su casa de Los Ángeles. Las sospechas de la policía se dirigieron a su hijo Nick, de 32 años, con problemas de drogas y salud mental en el pasado. Nick permanece detenido sin contacto con otros reclusos y se le ha aplicado el protocolo antisuicidios. El autor de grandes películas, como Cuando Harry encontró a Sally, La princesa prometida o Algunos hombres buenos, no ocultaba su simpatía por los demócratas y hablaba abiertamente de lo que supondría un regreso de Trump a la Casa Blanca.
Pues ni siquiera la trágica muerte de este director ha servido para frenar a Trump, que como ya ha demostrado otras veces es de los que apunta y guarda. A las pocas horas de conocerse el doble asesinato, el presidente de Estados Unidos escribió en su red social que Reiner tenía una enfermedad mental paralizante conocida como el síndrome de trastorno por Trump. No contento con esto, horas más tarde, en rueda de prensa, se despachó a gusto diciendo que el director de cine estaba obsesionado con él, que se había ganado muchos enemigos, que estaba trastornado y que le acusó falsamente de ser amigo de Rusia y ratificó lo que ya dijo tiempo atrás, que no cree que Reiner fuera a ir al Cielo.
Una reacción tan bestial, tan fuera de tono que ha provocado la respuesta en redes sociales de votantes indignados con la falta de humanidad del presidente.
Los índices de popularidad del presidente Trump están cayendo en Estados Unidos. Trump no puede volver a presentarse en 2027 porque en Estados Unidos la Constitución marca dos mandatos como límite para los presidentes y ese dato es fundamental para comprender que hay políticos republicanos que ya le están perdiendo el miedo, que empiezan a criticar sus decisiones y que ayer no dudaron en volver a hacerlo cuando todo el país estaba completamente conmocionado por el asesinato de Reiner y su mujer.
John Kennedy, senador republicano por Luisiana, aconsejó a Trump que hablara menos, y la congresista republicana Taylor Green pidió no utilizar el suceso como arma política. Aquí en España siempre hemos dicho que el nuestro es un país en el que se entierra muy bien. Incluso entre los enemigos políticos hay un respeto a la hora de la muerte. La despedida, por ejemplo, a Robe Iniesta la semana pasada provocó tal aluvión de elogios que hubiera ruborizado al propio Robe.
El respeto, el consuelo, el afecto, las palabras amistosas para el que nos ha dejado es algo común en las sociedades civilizadas. Pero en Estados Unidos gobierna Donald Trump y con él las reglas del buen gusto no tienen cabida. Rob Reiner y su mujer Michelle descansen en paz. Con eso hubiera bastado.