La foto: "Que la soledad es la mejor compañía"

La foto del día de Fernando de Haro

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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La foto que me ha llamado la atención hoy huele a viruta de lápiz, a sudorina infantil, a estuche para los colores, a polvo de tiza, a humedad en los días de lluvia en los que las gotas de agua de las ventanas echan carreras. Ocho niñas crecidas esperan al inspector en tres pupitres blancos. Las niñas, delicadas, dignas del mayor cuidado -por eso niñas- , visten un uniforme con vestido de caramelo y camisa de azúcar moreno. Algunas con melenita, otras con coleta. Abren las niñas crecidas un gran cuaderno con las hojas en blanco, un cuaderno para cada dos o cada tres. Posan sus manos sobre el papel., una resma de veinte manos tan fina como una tela de Holanda, como una holandilla. Las niñas crecidas esperan notas, cifras, formas que rellenen su alma rasa.

Vendrá el inspector y les dirá que nada ocurre por azar, que deben aquilatar su carácter con mucho esfuerzo, que todo tiene precio, que todo puede ser calculado, que nada es nada y que todo es todo, que hoy nunca llega y se va pronto, que el mañana está escrito, que todo es del cristal con el que se mira, que no necesitan escuchar su nombre de labios de un hombre, que la belleza es tramposa, que son lo que dan no lo que reciben, que no hay necesidad de distinguir entre las voces y los ecos, qué , que es mejor sospechar que fiarse, que el porvenir no es un por llegar, que la soledad es la mejor compañía.

Todo eso escribirán las niñas crecidas en las hojas de Holanda. Y el inspector satisfecho marchará a su oficina pensando que ha cumplido con su alto deber mientras las niñas crecidas envuelven en las cuartillas imprevistos, pasiones, derroches pródigos, hermosuras custodiadas.