La foto: “Un puño pequeño se agarra al socorro que le tiende la madre”
La foto de Fernando de Haro.
Madrid - Publicado el - Actualizado
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La foto de hoy está tomada en un hospital. Es el retrato de un gesto, de dos manos sobre un fondo oscuro, sobre un negro sin matiz alguno, negro puro. La luz ilumina un brazo desnudo y unos dedos que se alargan. El pulgar con tres arrugas en los nudillos y una uña cuadrada tiene una elegancia esculpida que recuerda al señor Fidias. El pulgar se queda atrás y el índice y el corazón se adelantan formando una delicada, solicita, cuidadosa pinza, portento de ternura. Un puño pequeño, la palma con dobleces, pliegos y surcos que son promesas, un puño pequeño se agarra al socorro que le tiende la madre. La criatura acaba de venir al mundo y con los ojos muy cerrados levanta su brazo torneado. El menique y el anular del recién llegado se aferran, después de la bronca salida, a la piel segura de la recién parida. Transparente querer. Al niño no se le ha visto la cara, no se le ha oído el llanto, no se le ha sentido el aliento hasta hace un momento. No estaba el niño cuando los hombres empezaron a volar con aeronaves, ni cuando llegaron a la luna, ni cuando aprendieron a hacer lavadoras, ni cuando Alejandro marchaba con sus legiones a la lejana India, ni cuando el mundo no conocía huella alguna de vecino, ni cuando el Universo era un grumo muy pequeño y embalsaba billones de galaxias. El niño que agarra los dedos de la madre antes no estaba y ahora está. El niño está asido, el niño esta siendo sido.