La foto: "Lo planeado permanecerá incumplido durante toda la eternidad"
La foto del día de Fernando de Haro.
Madrid - Publicado el - Actualizado
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La foto de hoy retrata un desencuentro, un enfado, una rabieta. Su protagonista había salido a dar un paseo, a tomar plácidamente el sol al borde del mar. Y no ha sido posible. El cielo en la foto está despejado, al bajar desde las alturas hasta la raya del horizonte va pasando de un azul intenso a un celeste casi blanco. Se ha levantado un viento incómodo, viento sur. El aire no forma grandes olas pero tiene revuelta el agua que se va poniendo verde cerca de la playa. Los rizos de espuma saltan tímidos aquí y allá, salpican de margaritas del océano. En la orilla hay una gran caseta, con el techo rojo, las paredes acristaladas y unos bancos de madera. La señora que había salido a dar un paseo, que quería tostarse ligeramente, se ha sentado en uno de los bancos, el que le da las espaldas al mar. La señora lee una novela sin querer asomarse, lee la novela como podría estar leyendo en una estación de metro, en una biblioteca, en la terraza de un bar de la Sierra de Gredos. Antes de salir de casa se había hecho una idea de cómo iba a disfrutar de la mañana de sábado, tenían un plan. Pero el viento lo ha estropeado. Parece poca cosa, al fin y al cabo, el mar sigue donde estaba. Pero el Lebeche le ha agitado. No está dispuesta a negociar. El sábado por la mañana se ha echado a perder, su propósito es irrealizable, su deseo, el deseo de pasear acompañada de una suave brisa, tal y como había planeado, permanecerá incumplido durante toda la eternidad. Y le daría igual que vinieran a recogerla en un gran velero, le daría igual que su amiga del alma que vive en el otro lado del planeta le hiciera una visita sorpresa. Ella quiere una brisa suave.