La Foto: "Parece un momento atormentado de reconciliación o de ruptura definitiva"

Escucha la Foto del Día de Fernando de Haro.

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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La foto que me ha llamado hoy la atención la he visto en el libro lo importante no importa del reportero gráfico Gabriel Tizón. La imagen está tomada en un bar de un pueblo del norte de Galicia. En una de las paredes del establecimiento hay colgado un cuadro muy dramático. El cuadro representa a una pareja semidesnuda que se abraza. El hombre con una mano muy grande sujeta una pierna de la mujer, él descansa su cabeza en el pecho de ella. Y ella le acaricia el cuello a él.. Parece un momento atormentado de reconciliación o de ruptura definitiva. Quizás una despedida. Lo que empezó liviano, fresco, como una pasión fácil que acercaba el horizonte de lo eterno a los gestos más cotidianos es ahora un laberinto, un cansancio sin fecha, queda sí el deseo de seguir juntos pero todo se ha vuelto difícil, espinoso, hasta el perdón parece una emboscada que termina en un precipicio. Hay demasiadas heridas para que el monstruo del rencor se pueda quedar encadenado en su cueva. Debajo del cuadro, hay una pareja real. Una pareja de personas mayores. El con una boina calada casi hasta la nuca, ella con un pañuelo al cuello. Los dos reposan sus brazos en un velador de mármol. Sobre la mesa un zumo de naranja de bote. La mujer mira a los ojos al hombre de la boina y sonríe con ganas, sonríe con sus mejillas rojas, sonríe con unos ojos que se esconden detrás de unas gafas grandes y antiguas. A veces es así, a través de los antiguos rencores, a través de un rostro mil veces vivido, se abre paso una ilógica alegría, una alegría que no parece tener sentido, que no hay quien explique. Y está uno bien, y no necesita más para vivir ese momento, para vivir el presente. A veces sucede, la cara que uno cree ya saberse de memoria, de la que ya espera poco, le trae una alegría difícil de explicar. Y esto uno bien, y hasta le da vergüenza confesarlo. Y sonríe uno, sonríe como sonríe la mujer de la foto.