La foto: "La luz de junio"
Fernando de Haro elige una foto de La Vanguardia para cerrar el programa
Publicado el - Actualizado
2 min lectura
La foto que me ha llamado la atención la publica La Vanguardia. Aparece en una sección que se llama historias del mundo. Pero no he leído la historia, me ha parecido que el relato estaba en la instantánea. En la foto no pasa nada y pasa todo. En primer plano unas vides, muy juntas y muy altas y detrás de las vides más vino en rama, hileras de trepadoras cargadas con unas uvas que empiezan a tener mucha personalidad, mucha forma. Las vides solo son interrumpidas por unas colinitas muy señoriales y por un caserio. Las vides están serenas bajo un cielo incendiado de finales de primavera, oro joven el ocaso y luego rosa, malva, purpura en los reflejos de unas nubes bajas con las que juega el sol de principios de junio. El sol de principios de junio no se anda con ceremonias, es un zagal joven que quiere jugar y cantar hasta muy tarde. Nada de solemnidades, el sol de principios de junio se despide como vino, con alegría jovial, le toma el pelo a las señoras vides que se ponen muy solemnes. Alegría en las uvas, alegría de un ocaso entretenido, leve, soñador y nada trágico. Serán breves las sombras, casi no tendrán tiempo de espesarse en oscuros pensamientos, picarán enseguida los gallos un alba pronta. En es estos días largos de junio la luz se prolonga, no quiere marcharse, no quiere dejarnos solos, ¡y se siente uno tan conforme bajo este sol de un ocaso sin pena¡ En estas largas tardes del final de la primavera, se da uno cuenta de que el mejor vino es el regalado, se da uno cuenta de que la luz cambia pero no se marcha del todo, porque quiere dejarle a uno acompañado, se da uno cuenta de que no ha contado las hojas de las vides, ni falta que hace. Estos días de junio, estas tardes de junio está uno bajo el sol de la infancia y bajo el sol de la última hora, está uno bajo un ocaso de oro y de púrpura que no esconde engaño sino promesa.