La foto: "Las abuelas están a flote cuando todo ha caído"
La foto del día que elige Fernando de Haro para cerrar el programa
Publicado el - Actualizado
2 min lectura
La foto que me ha llamado la atención la publica El Mundo. Es una imagen de tres mujeres sentadas en el suelo, apoyadas en una pared oscura casi negra. Posiblemente sean abuela, nieta y madre. La madre, en el extremo derecho, vestida con un estampado de rosas diminutas queda en la sombra. Mira hacia abajo, hacia sus manos que deshacen un pañuelo de papel. Pañuelo empapado ya de lagrimas. La madre es joven y está como ausente. La abuela y la nieta están muy juntas, se tapan las piernas con un manta también estampada. La pena da mucho frío. La niña apoya el rostro en el hombro de la abuela y llora desconsolada. Los ojos cerrados, las mejillas arrasadas en lágrimas. Llora la niña con los ojos, llora con la nariz, y con la boca semiabierta. Llora la niña con el alma entera, que de solo mirarla se entiende el dolor del corazón por el hermano perdido, ¡que se pare el mundo y que digan todos si hay un dolor como el de esta niña¡, dolor de los inocentes. Estrecha la criatura la cara contra la abuela buscando refugio, buscando soporte. Y la abuela, todavia, joven, serena, con las manos en el regazo, se vuelve para decirles palabras de consuelo. La abuela es como una roca, como una columna en la que la niña desconsolada busca pie, la niña naufragando en sus lágrimas, que hay veces en el que todo se hunde, rota, escucha atenta las palabras', que le hacen seguir a flote. Las abuelas, y otra personas, pero sobre todo las abuelas son así, están a flote cuando todo ha caído. No es que no lloren, no es que no sufran, pero saben llorar de pie, sin perecer, y hay que buscar su refugio. ¿Qué le dirá la abuela a la niñica? Seguro que pocas palabras, palabras sencilllas, no llores le dirá a la niñica. Y después se levantará y le secará las lagrimas, y le dara un beso y la estrechará contra su pecho y le volverá a decir: no llores. Y la niñica seguirá con la pena muy grande dentro, pero todo volverá a estar en su sitio, y sabrá la niñica que esta vez no se hundirá. Porque puede llorar mientras alguien recoge sus lágrimas.