La Foto: " Un hombre empeñado en la tristeza que llevamos dentro se niega en reconocer como algo inesperado"
Escucha la Foto del Día de Fernando de Haro
Madrid - Publicado el - Actualizado
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La foto que me ha llamado la atención la he visto en la sección de Madrid del País. Es una imagen de un jardín cuidadísimo bañado por esta luz de principios de abril. Por esta luz que solo ese hombre desganado, ese hombre empeñado en la tristeza que llevamos dentro se niega en reconocer como algo inesperado. Después del largo invierno y de los titubeos de marzo, luz de abril digo, luz de Pascua, luz de alegría, recado, noticia insistente de una victoria para los cenizos que queremos refugiarnos en las derrotas.
Luz de abril con la firmeza de las cosas seguras, como el piropo de una madre que no ve el desgaste de un hijo cincuentón o el amigo que te recoge en silencio después de una sobredosis de autoestima que ha acabado en ridículo. Y esa luz de abril, luz de primera mujer, todavía casi niña, cae sobre unos parterres ordenados y bien podados que protegen la seda de decenas de tulipanes blancos y amarillos. Prodigio de un vida que la memoria siempre frágil había olvidado, una vida que estaba oculta bajo el suelo de hielo, bajo una nieve que anticipaba en su silencio la muerte. ¿Dónde estaba esa vida que ahora estalla en ese raso blanco? ¿De dónde ha venido esa vida que ha transformado lo que parecía solo un terrón en una maravilla de pétalos cerrados y prietos? Cerrado y firme, casi solido en su hermosura, el portento del capullo de tulipán. Cerrado y firme, sólido, el gozo. Así lo queremos bajo la luz de abril.