Madrid - Publicado el - Actualizado
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La foto que me ha llamado la atención la he visto en la Vanguardia. Es la imagen de una pintura del señor Mondrian antes de que el señor Mondrian llenara sus cuadros de cuadros El señor Mondrian era un pintor holandés que buscaba la geometría del universo, pero antes de eso pintó cuadros más normales. En el de la foto hay un lebrillo chiquito, que no es ni mucho menos barreño. Un lebrillo apoyado en una pared bien encalada, encalada en grises. El lebrillo de barro es también blanco y tiene en el centro pintada una rama o podría ser una pluma de ángel. Rama o pluma está pintada en azul. El azul parece haber llegado a la paleta del pintor como azul sobrante del primer día de la creación, del primer azul del primer cielo de la creación. Un cielo sereno, serio, el azul más nuevo. Y ese azul sobrante parece un respiro eterno, saliendo del blanco vidriado del lebrillo y de la cal de la pared. A los pies del lebrillo cuatro naranjas que traen al cuadro el sol del otoño. Pero mira una y remira el cuadro y lo que se le queda en el alma es el azul sobre el blanco, el azul de un cielo abierto, infinito, se diría que divino, azul de ala de ángel, destellando, sobre el blanco del tiempo, sobre el blanco de la cal y del barro, sobre el blanco de los días.