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“No tuvieron compasión, actuaron con precisión para llevarse por delante a todas las personas posibles”

Pascual Grasa, agente de la guardia civil de guardia la noche del atentado de la casa cuartel de Zaragoza en 1987, recuerda aquella madrugada

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 09:55

El pasado jueves, tras 17 años fugado, era detenido José Antonio Urruticoetxea Bengoetxea, alias ‘Josu Ternera’. La captura del exjefe político de ETA ha sido posible gracias a una operación en la que han participado la Guardia Civil y el Servicio de Inteligencia interior galo.

En enero de 2003 fue incluido en la lista de los delincuentes más buscados de Interpol, encabezada por Osama Bin Laden y en la que sólo figuraba otro ciudadano español, Antonio Anglés. Fue uno de los cerebros del atentado del cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza en 1987; y precisamente ahí, a ese doloroso momento regresa 'La Mañana Fin de Semana' que charla con Pascual Grasa, agente de la Guardia Civil, que se encontraba de guardia en esa casa cuartel.

La madrugada del 11 de diciembre de 1987 en Zaragoza, a las 6:10, fue la mañana más dura y amarga para Pascual. “Ha quedado grabada en mí y no puedo quitar de mi mente el horror y el dolor que causaron los terroristas. No tuvieron compasión y actuaron con toda precisión para llevarse por delante a todas las personas posibles en el cuartel” recuerda.

Pascual Grasa estaba de guardia y tuvo la oportunidad de ver cómo apoaracaba aquel R-18 a las puertas del cuartel. “Apareció un vehículo ya que se trataba de una calle abierta al público, al verme dentro del cuartel se precipitó un poco, fue unos pocos metros más atrás y huyó”. Con un nudo en la garganta recuerda como perdió unos segundos para abrir la verja. “Mi intención era cogerlo por todos los medios pero me cogió ventaja y fue imposible atraparle”. En aquel momento ya empezó a salir humo del interior del vehículo, se había activado el explosivo.

Ante la detención del exjefe político de ETA, Grasa asegura que ha sentido un gran alivio “el que un terrorista sea detenido y puesto a disposición de la justicia siempre es una buena noticia. Tras 17 años suelto, ya era hora que se diera con su paradero” describe.

Tras felicitar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, en este caso a la Guardia Civil, por su buena labor explica cómo ha salido adelante en estos 32 años que han pasado desde el atentado. "No  ha sido fácil, e intentado superarme de la mejor forma, he tenido mucho apoyo de mi familia, de mis compañeros, de la Guardia Civil y de la gente que me rodea. También me han animado mucho los profesionales de la medicina, el personal de los hospitales en los que estuve ingresado. Tuve un gran apoyo y esto me ha llevado a rehacer mi vida de la mejor forma posible".

Tras recordar aquella dura madrugada de 1987 Pascual Grasa concluye con un deseo "ojalá no tengamos que volver a lamentar sucesos como estos y que los terroristas cumplan toda su vida en prisión; esa es mi mayor satisfacción"

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