García Magan, secretario general de la Conferencia Episcopal, celebra la histórica visita del Papa León XIV: "Un don de Dios"
El secretario de la Conferencia Episcopal, Francisco César García Magán, ha detallado en COPE el significado del viaje del Pontífice a Madrid, Barcelona y Canarias
Madrid - Publicado el
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La Iglesia española ha recibido con "alegría y gozo" la confirmación oficial por parte del Vaticano de la visita histórica del Papa León XIV a España. El pontífice estará en el país del 6 al 12 de junio, en un viaje apostólico que le llevará a Madrid, Barcelona y las Islas Canarias. Así lo ha explicado monseñor Francisco César García Magán, obispo auxiliar de Toledo y secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), en una entrevista en el programa 'La Mañana del Fin de Semana' de la cadena COPE, conducido por Fernando de Haro.
García Magán ha subrayado que la noticia supone un "don de Dios", especialmente porque "hacía bastantes años ya que no teníamos la alegría de la visita de un papa a España". El secretario de la CEE ha recordado que el Papa Francisco manifestó en su día la intención de viajar a las Islas Canarias, un plan que finalmente no pudo concretarse por sus problemas de salud. Según el prelado, el Papa León XIV viene a "confirmarnos en la fe, a fortalecernos en la esperanza, a alentarnos en el testimonio cristiano de la caridad", cumpliendo el mandato que Jesús le dio a San Pedro.
Una Cuaresma convertida en Adviento
La preparación para la llegada del Pontífice ya está marcando la vida de la Iglesia en España, hasta el punto de transformar el sentido del tiempo litúrgico actual. La visita papal se presenta como una oportunidad de renovación espiritual y pastoral para todas las diócesis. En palabras del propio García Magán, "esta cuaresma se ha convertido en un adviento, un adviento de espera, de espera del Papa".
Esta cuaresma se ha convertido en un adviento, un adviento de espera, de espera del Papa"
La 'paz desarmada' y el modelo de San Agustín
Durante la entrevista, García Magán también ha profundizado en algunos de los mensajes clave del magisterio de León XIV, como su insistencia en una "paz desarmada y desarmante", una expresión que el Papa utiliza desde el inicio de su pontificado. El secretario de la CEE ha conectado este concepto con la doctrina social de la Iglesia, recordando que el nombre de León XIV es un homenaje a León XIII, uno de sus padres, y con la encíclica 'Pacem in Terris' de San Juan XXIII. "Esa paz tiene que basarse en la justicia, en la verdad, en la libertad, en el amor. No vale a cualquier precio, sino que también la paz tiene una base ética", ha matizado.
Otro punto central del pensamiento del Papa es su referencia a 'las dos ciudades' de San Agustín, una imagen que utiliza con frecuencia en discursos de gran calado, como el dirigido al cuerpo diplomático. García Magán ha aclarado que esta referencia no debe interpretarse desde el "agustinismo político" como una nostalgia de hegemonía o la propuesta de un carácter político para la Iglesia. Por el contrario, la metáfora tiene un fuerte componente "antropológico o moral".
Según ha explicado el prelado, esta dialéctica entre las dos ciudades reside en realidad "en el corazón del hombre, en cada uno de nosotros", reflejando la tensión paulina entre el hombre viejo y el hombre nuevo. "La raíz es antropológica y donde pone el acento San Agustín es en el corazón del hombre, en la conciencia del hombre, en definitiva, en el misterio de la libertad del hombre", ha señalado, descartando cualquier lectura que apunte a una teocracia.
El reto: que la fe no sea 'una pieza de museo'
El secretario general de la CEE ha afirmado que las llamadas del Papa a la creatividad pastoral, como la que hizo recientemente a los sacerdotes de Roma, son plenamente aplicables a España. En un contexto de una "sociedad secularizada", la Iglesia está llamada a una nueva evangelización, en línea con sus predecesores. Ha recordado que "San Juan Pablo II nos habló de la nueva evangelización" y "el Papa Francisco, de esa evangelización misionera".
El gran desafío, ha continuado, es evitar que la fe se anquilose. "Lo que no podemos permitir como pastores, como obispos, como sacerdotes, pero ni como fieles cristianos, es que nuestra fe se convierta en una pieza de museo", ha advertido. Una pastoral de "simple conservación no sirve", ya que el mandato evangélico de "id y haced discípulos" sigue siendo un "imperativo categórico" para todos los agentes de evangelización.
Lo que no podemos permitir como pastores es que nuestra fe se convierta en una pieza de museo"
En este sentido, ha concluido que el reto actual es el mismo que afrontaron los Padres de la Iglesia para que el Evangelio fuera "buena nueva" en el mundo helenístico y romano, o los grandes evangelizadores de la Edad Media tras la caída del Imperio. Se trata, en definitiva, de seguir haciendo del Evangelio una noticia relevante "para todos los hombres y para todo el hombre".
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