Cristina viajó a Chad para un voluntariado y regresó siendo madre

Se adentró en el corazón de África para adoptar un niño con discapacidad

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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El acogimiento de niños enfermos existe desde 2005 tras la aprobación de la ley, como adopción independiente y recibe distintos nombres según el país. Por ejemplo en Perú lo llaman “ángeles que aguardan” y en España se conoce como adopción de niños con necesidades especiales y el plazo medio para formalizar este proceso va de cuatro a nueve años.

Normalmente “una familia, pareja o una persona en solitario cuando se propone a adoptar, pasa por la administración, elige un país y le asignan un niño”, asegurara Cristina, que en su caso fue todo lo contrario porque “ya iba con un niño determinado”.

Sufrió muchos rechazos durante el proceso de adopción, hasta llegaron a denegarle el certificado de idoneidad, que en palabras comunes nos explicaba que “es como te dijeran que no puedes ser madre”.

Gracias a la asociación Atlas en Defensa de la adopción, Cristina encontró la ayuda burocrática que necesitaba. Asegura que “una de las primeras cosas que cambian en la vida de cualquier padre o madre, es el tiempo que inviertes en las cosas”. Como familia monoparental con un niño con necesidades especiales, Cristina tuvo que recurrir a canguros, amigos (...) para que se hicieran cargo del niño en su horario laboral.

Uno de los aspectos que matiza Cristina, es la problemática del trastorno de apego que desarrollan los niños que desde pequeño, no reciben ni una sola muestra muestra de cariño. “Son niños que ya desde pequeños muestran una actitud sobre todo desafiante. pueden pasar por niños malcriados, maleducados... a mí incluso una profesora me llegó a decir 'es que es un niño mimado'. No! Es que necesitan mucho cariño, mucha dedicación, mucha paciencia y muchas terapias. A mí me ha ayudado en este sentido conocer y hacerme socia de la Asociación Petales. Somos todas familias con hijos afectados de trastorno de apego”.

Donald tiene ahora 23 años y lleva una vida sana y completamente diferente a la que tal vez, hubiera llevado de no ser por este “sí” que dio su madre. Quien además reconoce que “Donald me ha cambiado la vida”, da sentido a la misma, “es una alegría verle feliz, verle disfrutar, estoy deseando que llegue a casa...cierras muchas cosas en cuanto a relaciones sociales, pero es abrirte otro camino, conoces otras personas...”.

España hay casi 35.000 menores bajo tutela o guarda de las administraciones, de los que 13.400 están en residencias, a la espera de una familia, o personas como Cristina Medina.