Diego Garrocho: "Hay quienes lo quieren todo, aunque sea a costa de inventar relatos poco creíbles, llevándole la contraria a Aristóteles"
El profesor de Filosofía, Diego Garrocho, critica la falta de verosimilitud en el relato del PSOE sobre el caso de Leire Díez
Madrid - Publicado el
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Pues me temo que sí, o al menos así lo creyeron los antiguos tratadistas cuando establecieron las primeras normas para construir ficciones. Pienso, por ejemplo, en Aristóteles, quien en su Poética nos enseñó a mentir como es. Y es curioso, porque el discípulo de Platón insistió en la necesidad de crear mentiras verosímiles. Señaló que, si bien los historiadores tienen como misión contar lo que realmente ha sucedido, los poetas deben narrar no la verdad, sino aquello que resulta creíble. Pienso en este problema de la verosimilitud porque las explicaciones del Gobierno en el caso de Leire Díez, lejos de disipar las dudas, casi parecen enredarlo todo un poco más.
Es cierto que todo lo que rodea a esta supuesta periodista resulta torpe, cuando no directamente un poco cutre, pero esta torpeza encaja curiosamente con la estrategia que viene desarrollando el PSOE. Que el expediente abierto sea meramente informativo y sin medidas cautelares, que se intente desacreditar desde el anuncio las informaciones publicadas o que incluso se deslice una especie de amenaza contra los medios que han desvelado estos audios, todo ello, lejos de alejar la sombra de la señora Díez de Ferraz, parece acercarla. Da la impresión de que el comunicado estuviera, de hecho, pactado con la propia interesada.
De igual modo, la estrategia titubeante y contradictoria del PSOE no hace sino multiplicar la sospecha. Primero se intentó decir que los audios estaban fuera de contexto. Luego, cuando se publicaron íntegros, se trató de desvincular a Leire Díez de Ferraz, y ahora que cada vez es más difícil ocultarlo todo, Patxi López ha lanzado la hipótesis de que estamos ante una cacería y una conspiración.
Vista la deriva del caso, me temo que el relato habría resultado algo más creíble si se hubiera reconocido al menos una parte de la verdad y se hubiera intentado salvar lo salvable. Y si me permiten el símil del ajedrez, a veces conviene sacrificar un peón para intentar salvar a la reina. Pero oye, que todavía hay quienes lo quieren todo, aunque sea a costa de inventar relatos poco creíbles, llevándole la contraria a Aristóteles.