Jorge Bustos, sobre Raúl del Pozo: "Nace y muere indómito, se elevó desde su aldea de Cuenca y quizá la clave era la sencillez a la que jamás renunció"
El programa 'La Linterna' de COPE rinde homenaje al legendario columnista, fallecido a los 89 años, con un emotivo recuerdo de sus compañeros de profesión
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El mundo del periodismo despide a una de sus figuras más emblemáticas. El programa La Linterna de COPE, conducido por Ángel Expósito, ha rendido un sentido homenaje a Raúl del Pozo, fallecido a los 89 años, una pluma histórica y columnista del diario El Mundo. En una tertulia con Jorge Bustos, Agustín Peri y Carmelo Encinas, se ha recordado la inmensa figura de un profesional que deja una huella imborrable, en unos días complicados para la comunicación tras la pérdida reciente de Fernando Ónega, padre de la también periodista Sonsoles Ónega.
Una leyenda forjada en la sencillez
Jorge Bustos, jefe de opinión de El Mundo, ha recordado a Del Pozo como una leyenda que "nació indómito y ha muerto indómito". Según Bustos, el maestro "consiguió elevarse desde la humildad de su aldea de Cuenca hasta lo más alto de la profesión". A pesar de su grandeza, nunca perdió su esencia. "No se creía más que nadie, siendo el mejor de todos, pero tampoco dejaba que nadie le tosiera", ha afirmado Bustos, destacando una personalidad que combinaba una humildad genuina con un carácter firme.
La clave de su grandeza era la sencillez a la que jamás renunció"
Raúl del Pozo, periodista
La agenda de Del Pozo era tan legendaria como su pluma. Bustos ha relatado cómo su círculo de amistades abarcaba todo el espectro ideológico y social, desde el general Félix Sanz Roldán, a quien se cuadraba llamándole "mi general", hasta comunistas de los años 70, sindicalistas o duquesas. Tenía la capacidad de "en medio de una comida sacar el teléfono y llamar a don Juan Carlos". Su vida fue "inabarcable": se emborrachó con Orson Wells, fue guionista de Lola Flores, corresponsal en Moscú y cubrió hitos como la Revolución de los Claveles o el despegue del Apolo 11.
Su cultura enciclopédica, forjada de manera autodidacta, le permitía hablar "como en trozos perfectos de escritura, como si estuviera escribiendo", ha explicado Bustos. A pesar de su estatus, le obsesionaba la opinión de los lectores y llamaba para preguntar por los comentarios a sus columnas. "Tenía esa ambición de escribir todos los días su mejor texto", ha señalado, un reflejo de que "quería todos los días agradar, seguir gustando, que al final también es la base del columnismo".
El reportero incombustible
Ángel Expósito ha compartido una anécdota personal que define el carácter "cáustico e irreverente" de Del Pozo. En su primer día como presentador de un programa de televisión, con el periodista como tertuliano, este le espetó segundos antes de entrar en directo: "Expósito, que sepas que te pueden estar viendo tus padres y tus hijos, y que el ridículo que puedes hacer es impresionante". A pesar de su humor afilado, Bustos ha matizado que "siempre tenía una mirada piadosa para los débiles" y no toleraba la humillación.
Raúl del Pozo, periodista
Por su parte, Agustín Peri ha recordado una historia que ilustra la pasión inagotable de Del Pozo por el oficio. Siendo director adjunto en El Mundo, le encargó cubrir un círculo de Podemos en sus inicios. Raúl, con casi 80 años, volvió "entusiasmado", con la emoción "del periodista que ha cubierto algo por primera vez, del becario, del reportero".
La reacción de Del Pozo fue explosiva. Entró en la redacción con los brazos en alto exclamando: "joder, macho, hemos creado, he creado un monstruo, ¿por qué coño lo habré mandado? Estos van a ganar, esto ha sido alucinante". Para Peri, esta anécdota demuestra cómo Del Pozo cumplía siempre los tres principios básicos del reporterismo: "ir, ver y contar".
Estos van a ganar, esto ha sido alucinante"
El fin de una estirpe
Carmelo Encinas ha subrayado que el gran valor de figuras como la de Raúl del Pozo era "la mochila", es decir, "toda esa vivencia" acumulada en lugares y situaciones históricas. Esa experiencia, unida a una "cultura estratosférica" y a su profundo conocimiento del Siglo de Oro, le otorgaba una perspectiva única y una "grandeza" que, según Encinas, "no se puede alcanzar si no has tenido todas esas vivencias".
Los tertulianos han coincidido en que con Raúl del Pozo se va "el último de una estirpe que entronca directamente con los más grandes, con Ruano, con Camba, con Zela, con Umbral", en palabras de Jorge Bustos. "Sería insensato tratar de emular a Raúl del Pozo, nadie va a llegar a esa estatura", ha admitido, pero queda "el magisterio sin querer dar lecciones, el magisterio de su amistad, de su risa, de su irreverencia".
Finalmente, la conversación ha derivado en una reflexión sobre el estado actual de la profesión. Agustín Peri ha apuntado que esa generación de periodistas pudo tener vidas "de novela" porque "los mandábamos a los sitios". Ha lamentado que, por la situación económica y la tiranía del clic, ahora se fomenta menos el gran reportaje. "Tenemos compañeros muy brillantes, pero que a lo mejor no han cubierto una rueda de prensa", ha concluido, reivindicando la necesidad de dar oportunidades a las nuevas generaciones para "poder volar".
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