Luis, platanero en La Palma: "Me gustaría que mis hijos produjeran sobre la lava como hicieron mis abuelos"

Luis es agricultor. La segunda semana de erupción, la lava se llevó sus plantaciones y a los nueve días su casa.

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Hoy, Luis ha hablado en La Linterna con una fortaleza digna de admiración: “La platanera no está bien pero nosotros si. Estamos viviendo en casa de mi cuñada. Allí nos han acogido con las herramientas que pudimos sacar de la casa. Tengo otras plantaciones de aguacates pero les faltan años para su producción. Hasta dentro de cuatro años lo que dan son gastos”.

Luis habla del futuro y de lo incierto que se presenta: “Hasta ahora las ayudas que han llegado no han sido de las autoridades. Entiendo que tienen un papelón y es complicado. Aquí se habla mucho de ayudas pero hay cosas que sin ser ayudas son mas importantes. Por ejemplo no nos han garantizado si podemos replantar, si nos van a mantener nuestra subvención que es nuestro medio de vida. Es una subvención por kilos aportados”.

Las plataneras eran la vida de Luís. La suya y la de sus antepasados: “Nuestras casas y nuestras plataneras es como una hucha. Lo que vamos ganando lo volvemos a invertir y así ha sido desde mis abuelos. Tenía una hectárea aproximadamente. Al año podía obtener unos 80 000 kilos de plátanos. El suelo es muy productivo. Mis abuelas decían que la mejor zona de producción en España era Tazacorte. Agua de mucha calidad, 20 grados de temperatura, cota baja...”

Las pérdidas que ha sufrido las estima en un millón de euros: “Si hubiese puesto a la venta mis propiedades tal vez hubiese cogido un millón de euros. Eran las tierras de mis abuelos y de mis padres. Todo lo que no consumía lo invertía en plataneras. Me gustaría reconstituir las fincas sobre la lava. Me gustaría tener algo empezado para que mis hijos y mis nietos volviesen a producir sobre la lava como hicieron mis padres y mis abuelos”.

Por último, Luis ha recordado con tristeza y rechazo el día que le obligaron a abandonar su casa: “El único día que he llorado de verdad es el día que la Guardia Civil me obligó a irme de mi casa. Yo no puedo ir en contra del volcán pero si podía haber sacado mis estacas en unas ocho horas ya que valen 12 000 euros. El volcán paso tres días después por allí. Tanta ciencia y tanto estudio para nada. Yo estaba poniendo en riesgo mi vida, no la de nadie y el riesgo era mínimo. No me dejaron sacar mi barco, mis estacas y me dolió mucho”.