El párroco de Isla Cristina, tras el funeral de Ana y Pepi, fallecidas en Adamuz: "A los familiares solo podemos acompañarles, a veces desde el silencio"

José Luis López ha comentado en 'La Linterna de la Iglesia' cómo ayudar desde el entorno a quien está de duelo por la pérdida de un ser querido: "No tenemos una varita mágica, hay que dejar a cada uno su tiempo para que pueda expresarlo"

José Melero Campos

Publicado el

3 min lectura

Dolor, incredulidad o rabia. Son estados de ánimo que hemos sentido esta semana todos tras el terrible accidente ferroviario en Adamuz, que ha dejado 45 fallecidos, cientos de heridos, familias destrozadas que han perdido a un hermano, a un hijo o a su pareja.   

Pero en medio de este dolor, algunos testimonios han sido ejemplo de esperanza y de amor en medio de la tragedia. Cómo no emocionarse cuando alguien escucha hablar a Fidel sobre su madre, pocas horas después de morir en el ALVIA cuando regresaba con sus nietos a Huelva tras ver el musical del Rey León.

Desde la noche del pasado domingo, la Iglesia ha estado acompañando, escuchando y sosteniendo la esperanza cuando todo parecía venirse abajo. La parroquia de Adamuz abrió sus puertas para ponerse a disposición de los pasajeros que resultaron ilesos hasta que pudiesen ser desplazados a Madrid o a Huelva a altas horas de la madrugada.

Ahora los heridos y los familiares de las víctimas atraviesan por un duelo difícil. Unos están todavía en fase de negar lo ocurrido, otros sienten rabia. La fe en estos casos no palia el dolor, pero sí ofrece consuelo.

En las últimas horas, miles de onubenses, de donde procedían la mayor parte de las víctimas mortales de la tragedia ferroviaria, han despedido a sus vecinos. En la localidad de Aljaraque por ejemplo se celebraba el funeral por los cuatro miembros de una misma familia que viajaban en el ALVIA.

"La familia dentro del dolor se les veía fuertes aunque estaban rotos por dentro"  

En Isla Cristina, el párroco de Nuestra Señora del Mar, José Luis López Reyes, oficiaba el funeral por Pepi y Ana, madre e hija que también perdían la vida en el trágico accidente. “El funeral estuvo marco por el respeto, el silencio y la emoción. La familia dentro del dolor se les veía fuertes aunque estaban rotos por dentro”, ha expresado el sacerdote en 'La Linterna de la Iglesia'.

Ana era costalera de la Virgen del Mar. Por ello, tuvieron un gesto especial con la joven fallecida en el accidente: “Bajamos a la Virgen donde estaban los féretros para que estuviera cerca como una madre que las acoge”.

Otro gesto que tuvieron los vecinos fue interpretar una canción carnavalera, festividad que en Isla Cristina se vive con intensidad, tras el funeral: “Fue un momento muy emocionante, un regalo del pueblo a nuestras hermanas”.

EFE


"En el Seminario nos enseñan un poco de psicología, pero no para estos momentos"  

El duelo de los seres queridos de Pepi y Ana se antoja complicado por las circunstancias en la que se ha producido la tragedia. De hecho, la parroquia onubense se plantea incorporar un programa de atención al duelo. “Hay gente que incluso teniendo mucha fe se alejan y vuelven progresivamente, curándose, y regresan a la parroquia”, ha reflexionado José Luis López.

El párroco de Isla Cristina asegura que el tiempo es un elemento sanador, pero también el acompañamiento a los que han sufrido la pérdida: “No tenemos una varita mágica para dar la solución porque cada persona es un mundo y tiene su formula de duelo, y hay que dejar a cada uno su tiempo para que pueda expresarlo. Los que estamos alrededor solo podemos acompañarles, y a veces incluso desde el silencio, dejando que puedan desahogarse”, ha apuntado.

En ocho años de sacerdocio, López Reyes ha confesado que el funeral de Pepi y Ana ha sido el más difícil de afrontar: “En el Seminario nos enseñan un poco de psicología, pero no para estos momentos y aprendemos progresivamente”, ha recalcado.