Una joven con autismo diseña un videojuego para que sientas su realidad en primera persona

Victoria González, ganadora de las Olimpiadas Internacionales de Tecnología, crea una experiencia interactiva para visibilizar los retos diarios de las personas con TEA

Redacción Herrera en COPE

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Entrar a un comedor ruidoso, donde el chocar de los platos y las conversaciones cruzadas se multiplican hasta ser abrumadores, es solo uno de los retos diarios para una persona con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Para ayudar a comprender estas situaciones, Victoria González, una joven con TEA, ha desarrollado un videojuego que le ha valido para ganar las Olimpiadas Internacionales de Tecnología. En una entrevista en el programa 'Herrera en COPE' con Sofía Buera, González ha explicado cómo su proyecto busca traducir su realidad en una experiencia interactiva.

Un viaje a través de los sentidos

El videojuego está protagonizado por Vicky, un personaje con autismo que, junto a dos amigas, debe superar tres escenarios cotidianos: el comedor, un paseo por la calle y una fiesta. El jugador debe tomar decisiones para que la protagonista gestione la sobrecarga de estímulos. "En el comedor todos los compañeros están hablando muy alto, el eco de las paredes, suena todo muy alto, parece que han puesto un por 3", ha detallado Victoria sobre uno de los momentos que más agobio le genera en su día a día.

La idea, ha confesado, surgió a raíz de una experiencia personal en un evento ecuestre, donde un cambio brusco en la música le provocó una crisis. Dos días después, su madre le propuso la idea. "Oye, igual de este tema está chulo, y por eso es la última escena del videojuego, pues en honor a eso", ha recordado la joven.

El diagnóstico tardío en las niñas

El caso de Victoria no es aislado. Fue diagnosticada con TEA a los 10 años, una edad tardía en comparación con los niños. "Se diagnostica mucho más tarde a las niñas que a los niños, porque los niños presentan agresividad y las niñas lo que hacemos suele ser más que nos guardamos todo para adentro", ha explicado. Este esfuerzo por encajar, que en su caso se extendió desde los tres años, a menudo enmascara los síntomas.

Su madre, Mayka, ha relatado en el programa cómo durante años no fueron conscientes. Atribuían su comportamiento a la timidez o corregían gestos como no mirar a la cara, sin saber que formaban parte del trastorno. "Era tan buena actriz, que es que nos tuvo a todos engañados", ha afirmado. La situación cambió cuando, a raíz de una enfermedad, Victoria ya no pudo "seguir fingiendo más".

Mamá, es que yo pensé que si os dabais cuenta de que no era perfecta, no me ibais a querer"

Victoria González

Joven con TEA

La confirmación del diagnóstico fue un momento revelador para su madre. "Esa noche no dormí, porque leí un artículo de 30 características de las niñas con autismo. (...) Dije, madre, pero si tiene 25, pero no, luego ya por la mañana, dije, no, tiene las 30". Una de las confesiones más duras de su hija fue: "Mamá, es que yo pensé que si os dabais cuenta de que no era perfecta, no me ibais a querer".

La psicóloga Manuela Esteban, directora de la fundación Conectea, ha corroborado este patrón. Ha explicado que los intereses de las niñas con TEA suelen ser "socialmente más comunes", como los animales o el dibujo, lo que dificulta la detección. Además, "muchas niñas muestran un mayor deseo de encajar", desarrollando estrategias de camuflaje social o 'masking' que suponen un "coste elevado", generando agotamiento y ansiedad que a menudo estalla en la edad adulta.

La importancia de la comunicación y el apoyo

Mayka también ha denunciado la falta de apoyo del sistema público, tanto en el ámbito educativo como en el sanitario, donde las citas de salud mental se espaciaban cada tres meses. "Me duele en el alma pensar que puede haber padres que tienen este problema y que ven que sus hijos, pues, les podrían ayudar y que tiene solución", ha lamentado.

Finalmente, Victoria ha ofrecido un consejo clave para otros jóvenes en su situación, especialmente en la adolescencia. Recomienda comunicar el diagnóstico en el entorno escolar para fomentar la comprensión. "Desde mi situación, en el momento en el que yo lo dije, todos se han portado mucho mejor conmigo", ha asegurado, contando que incluso una compañera que la molestaba le pidió perdón.

Lo mejor es contarlo, que ellos digan, oye, no es borde, es que tiene TEA y es lo que le pasa"

Victoria

Joven con TEA

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