El infierno de Salma en Murcia: escapa tras dos años de secuestro, violaciones y esclavitud
Su antiguo vecino Juan, la primera persona con la que habló la víctima, narra en 'Herrera en COPE' el horror que vivió la joven, que llegó a su casa pidiendo ayuda y chorreando sangre
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El calvario de Salma, una joven secuestrada durante dos años en Murcia, ha terminado tras una huida desesperada. La víctima consiguió escapar de su captor y buscó refugio en casa de Juan, un amigo y antiguo vecino que la acogió y la llevó a un centro de salud. El periodista de sucesos, Nacho Abad, ha desvelado en el programa 'Herrera en COPE' el testimonio de Juan, la primera persona con la que Salma habló tras su liberación.
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Llegó chorreando sangre
Juan relata el momento en que Salma llamó a su puerta el pasado martes a las tres de la tarde: 'Veo por la pantalla una persona pequeña con una capucha, a la que no le salía la voz del cuerpo'. Al subir, la encontró 'chorreando sangre, con toda la ropa llena de sangre'. La joven estaba aterrada y le confesó que le habían secuestrado y que temía denunciar a su captor.
Me dice, Juan, soy Salma... no quiero denunciarlo, me ha dicho que si lo hago va a matar a mis padres"
Víctima de secuestro
Ante la gravedad de la situación, Juan la convenció para buscar ayuda médica. 'Vamos al centro de salud, vamos a que te curen', le dijo. Al llegar, la reacción de la doctora fue inmediata: 'Cuando la doctora la vio, se echó las manos a la cabeza y llamó inmediatamente a la policía', siguiendo el protocolo. En el centro médico le pusieron cuatro grapas en la cabeza, para frenar la hemorragia de la cabeza, que no paraba de sangrar.
Un cuerpo cubierto de hematomas
El examen médico reveló la magnitud de las agresiones. Según el testimonio de Juan, que permaneció a su lado en todo momento por petición de Salma, 'no había un centímetro del cuerpo que no tuviera un hematoma'. La joven presentaba, además, tres cicatrices de cuchilladas en el vientre, que el propio agresor le había curado, y que podrían haber sido para frenar un posible embarazo de la víctima, tras las repetidas violaciones.
Cuando ella no se encontraba bien, el secuestrador le decía "eso te lo cuyo yo con otra paliza y te quedas nueva"
Antiguo vecino y amigo de la víctima
La huida se produjo mientras su secuestrador dormía la siesta. Salma saltó una verja de más de dos metros de altura con pinchos. Con unas pocas monedas, cogió un autobús y caminó el resto de la distancia, unos seis kilómetros, hasta la casa de su amigo.
Una relación consentida, según la defensa
La defensa del agresor, que tiene antecedentes por violencia de género, alega que mantenían una relación consentida. La familia del detenido apoya esta versión, ya que Salma era presentada como su novia en las visitas. Sin embargo, Nacho Abad recalca que ella actuaba por miedo. Juan, por su parte, se muestra indignado con la hija del secuestrador, quien, según Salma, sabía del cautiverio pero le pidió que no denunciara "porque no le venía bien": 'Sé que mi padre te tiene secuestrada, escápate cuando puedas, pero no le denuncies".
El periodista Nacho Abad también ha informado de que el secuestrador se dedicaba presuntamente al narcotráfico y que la policía encontró un arsenal de armas oculto en su casa. La crueldad del captor llegaba a extremos sádicos, como cuando degolló y destripó a varios gatos delante de Salma, para aterrorizarla, después de que la joven estableciera un vínculo afectivo con uno de los animales.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.