• Martes, 05 de marzo 2024
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Así es el trabajo de los criminólogos y médicos forenses

Son muchas las cuestiones a tener en cuenta a la hora de recoger y analizar pruebas de un crimen

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Pilar Abad Queipo
@pilarabad

Redactora

Tiempo de lectura: 5'Actualizado 13:00

Hay novedades en el caso del triple asesinato de las niñas de Alcàsser. El juez ha ordenado que se examinen 3 muestras de pelo halladas en el coche de Miguel Ricart, uno de los responsables de este crimen

Según las investigaciones de la Guardia Civil y la sentencia judicial, es muy probable que los dos asesinos no actuaran solos y que contaran con la intervención de una tercera persona. Por este mismo motivo, este nuevo análisis es clave para corroborar esta teoría.

Seguro que te acuerdas de este caso, el de las niñas de Alcàsser. Ha sido uno de los más tétricos de los últimos 30 años en la sociedad española. La noche del 13 de noviembre de 1992, Miriam, Toñi y Desirée, tres adolescentes de 14 y 15 años, desaparecieron en extrañas circunstancias mientras estaban haciendo autostop para ir a una discoteca de Picassent desde Alcàsser.

No fue hasta el 27 de enero de 1993 cuando dos apicultores encontraron los cadáveres de las desaparecidas. Estaban en el paraje de la Romana, una zona rural del municipio de Tous, a unos 40 kilómetros de donde fueron vistas por última vez. Una vez se encontraron, se recogieron las pruebas, se levantaron los cadáveres y se empezó a realizar la autopsia. La autopsia determinó que, después del secuestro, habían sido agredidas sexualmente en múltiples ocasiones y que, después de torturarlas, las asesinaron de un tiro en la cabeza.

Hay dos autores de los hechos. Miguel Ricart, que estuvo en la cárcel como responsable del triple crimen, pero como ya ha cumplido la condena, está en libertad. El otro responsable es Antonio Anglés, que nunca fue juzgado por los hechos, ya que se fugó y, en la actualidad, sigue siendo uno de los fugitivos más buscados por la INTERPOL.

Ahora, como te contaba, el juez ha ordenado que se examinen 3 muestras de pelo halladas en el coche de Miguel Ricart. Algo que podría servir para averiguar si hay un tercer implicado en estos crímenes. Lo curioso de todo esto es que, 30 años después, se siguen analizando pruebas biológicas. Pruebas que en su día se recogieron, que se analizaron, que siguen bajo custodia y que, ahora, pueden dar nuevas pistas sobre un crimen.

Por eso, nos queremos detener en estas pruebas, en la labor que realizan criminólogos y forenses, en la importancia de su trabajo. Un trabajo muy minucioso y controlado.

En todos los crímenes que se cometen, una vez se llega al escenario principal, lo más importante es que todo el personal que allí está trabajando se coordine como un reloj suizo. ¿Y qué es lo primero que se tiene que hacer? Pues hacer todo lo posible para que haya pruebas gráficas del escenario del crimen, como nos explica en‘Herrera en COPE’ el criminólogo Raúl Esteban “cuando llegamos al escenario de un crimen es importante, antes de proceder a la recogida de pruebas, hacer fotografías tanto del escenario completo como a cada posible prueba a recoger de manera individual. Las fotografías han de realizarse desde diferentes ángulos, diferentes perspectivas y con la máxima calidad posible antes de entrar a hacer nada”

La fotografía forense es una disciplina no muy conocida pero fundamental en todas las investigaciones. Porque no solo se trata de fotografiar cadáveres sino de documentar todas y cada una de las condiciones en las que se encuentra el lugar de la investigación para poder analizarlas después e incluso descubrir detalles que pueden pasar desapercibidos a simple vista.

Una vez fotografiado todo, habiendo hecho un análisis preliminar, lo que toca es proceder a la recogida y selección de pruebas. Pero, ¿qué criterio hay? “El primero y más importante es qué fácil es que una prueba se deteriore con el tiempo, una muestra de sangre, un resto biológico si queda expuesto a los diferentes medios del ambiente o también a agentes biológicos pueden estropearse y, por eso, el criterio principal es qué fácil es una prueba de ser destruida conforme pase el tiempo pues más celeridad se da para recoger dicha prueba”, explica Esteban.

Por eso, primero se recogen aquella pruebas que son más probables de contaminarse, bien por su componente genético, biológico...porque son productos biodegradables como comida. El único sentido que tiene la recogida de pruebas es poder reconstruir de la manera más fiable posible lo que allí ha sucedido. De ahí que haya pruebas más valiosas que otra.

“Las pruebas más valiosas son aquellas que van a permitir identificar más fácilmente a las personas que han cometido dicho acto. En este sentido las pruebas de ADN en todas las versiones posibles como pueden ser muestras de pelo, muestras de sangre, de semen, etc, etc. Igualmente otro tipo de muestras como pueden ser pisadas, huellas… son también muy interesantes de obtener”.

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Y, ¿cómo se recogen esas pruebas? Seguro se te vienen a la cabeza esas imágenes que has visto en alguna serie de televisión, todo el mundo con guantes, con mascarilla, incluso con trajes tipo EPI, unos marcadores numéricos para señalar las pruebas... Todo eso puede parecer de película pero, tal y como nos cuenta el criminólogo Raúl, es como se hace cada día “para recoger las pruebas de ADN lo primero que hacer es señalarlas claramente para saber dónde está el límite, luego estudiarlas porque no es lo mismo una mancha de sangre orientada en una pared en un sentido o en otro, puede ser un sentido ascendente o descendente. Y, luego, para evitar la contaminación es importante que el profesional que vaya a recoger dichas pruebas esté correctamente desinfectado y cubierto con guantes. Par terminar recogiendo cada prueba individualmente, aislándola e identificándola respecto al escenario del crimen donde se ha recogido”.

Una vez que ya hemos recogido todas las pruebas toca guardarlas y almacenarlas para que se analicen y puedan ser válidas en un futuro juicio. Eso sí, todo bajo la coordinación de una autoridad judicial que es quien determina la custodia de las pruebas, porque “si no se custodian estas pruebas luego en el acto del juicio pueden ser impugnadas como no válidas”

Este trabajo de los criminólogos, de la policía judicial, de los forenses es fundamental para esclarecer los hechos, para poder dar una respuesta a los crímenes. Porque no todos los escenarios son iguales, hay algunos en los que es prácticamente imposible recoger pruebas fiables como nos cuenta Raúl “el escenario cuanto más esté abierto, cuanto más fácilmente sea atacable por un agente como puede ser el mar, el viento o personas, peor va a ser. Cuanto más agente externo pueda influir en la preservación y en la calidad de obtención de estas pruebas, peor va a ser ese escenario para extraer las mismas”

Y es ahora cuando llega el momento de analizar las pruebas, de desmenuzarlas poco a poco para averiguarlo todo. Y, por supuesto, también analizar los cadáveres en su caso. realizar las autopsias, por ejemplo. Esta es la labor de Elisa Hernández, médico forense, que nos cuenta que “en el escenario de un crimen, además del cadáver, también se puede encontrar mucha información de lo que haya ocurrido. Desde restos de comida, lucha, armas, bebidas… podemos obtener colillas y toda esa información nos sirve para hacer una reconstrucción de los hechos”.

Como explica Hernández “una vez recogidas las pruebas se mantiene una cadena de custodia muy estricta para poder acreditar que los resultados son fiables, hasta que finalmente se entregan en el Instituto Nacional de Toxicología donde se realizan los estudios que nosotros solicitamos”.


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