"Sánchez ha dicho que España valora la posición de China como nueva gran potencia y se está ofreciendo como aliado"
El director de 'Herrera en COPE' analiza la actualidad que marca la jornada de este miércoles 15 de abril
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Bueno, independientemente de lo que digan las mediciones de audiencia, usted lo que querrá saber es qué es lo que pasó ayer, que es actualidad hoy.
Lo es que Pedro Sánchez está en China y lo es que hay una regularización en marcha de inmigrantes entre 500.000 y 840.000 que se encuentran de forma irregular en España.
Todas estas cosas hay que echarles una pensada.
A lo de Sánchez, hombre, que tiene su qué, ¿no? El lado autoritario de la historia con China, agasajado por el régimen de Pekín, y su Loro Park, es decir, la colección de ministros que lleva con la varita uno de los jefes de Moncloa, Diego Rubio o cualquiera de estos, han salido de excursión a poner a parir al juez Peinado, a los jueces, a la justicia en general, sobre todo a advertirle a la justicia que lo que tiene que hacer es librar a Begoña Gómez de cualquier tipo de sospecha de algún delito, cuatro concretamente, que son los que imputa el juez instructor.
Ya veremos qué es lo que dice la Audiencia Provincial.
Bueno, Sánchez ha dicho que España valora la posición de China como nueva gran potencia, que quiere ayudarle a construir un nuevo orden global y se está ofreciendo como aliado, como su mayordomo, para ayudarle a acabar con el actual orden, que es el que se desprende de la Segunda Guerra Mundial. No quiere una democracia liberal.
Yo creo que le gusta en el fondo el modelo de Xi Jinping y el modelo de los chinos. Oye, este tío manda aquí, va a la asamblea, no tiene que contestar a nadie de la oposición, hace lo que le da la gana y pone a toda esta gente a trabajar, y además ganan pasta. O sea, el que gana pasta en China gana mucha pasta.
Bueno, es cuando Sánchez reitera que él está, como China, en el lado correcto de la historia, pues yo no sé si se refiere a los presos políticos que hay en China, al millón y pico de musulmanes que encarceló Xi Jinping, a la represión en el Tíbet, a las aspiraciones sobre Taiwán.
Otra cuestión en la que ha cambiado la política española. Ahora estamos con China en que China puede anexionarse Taiwán cuando considere oportuno por aquello de un solo país, aunque sea diseminado en el continente y en la isla, en el archipiélago de Taiwán.
Bueno, o yo no sé si se refiere, en el lado correcto de la historia, al capitalismo salvaje que impera en China con una práctica ausencia del estado del bienestar.
Entre todo eso, ayer el Gobierno aprobó el Real Decreto de la regularización de entre 500.000 y 840.000 inmigrantes que se encuentran de forma irregular en España.
Finalmente, ha rectificado y ha pedido el certificado de penales y no una declaración responsable de cada uno de ellos, y que cada uno de los que quiera regularizarse tendrá que buscar ese certificado de penales en su país, aunque el gobierno incluso le puede ayudar.
Pero hay un elemento político sospechoso en esta regularización.
Es una causa noble. Sí, sí, sí. Pero eso hay que decirlo, porque si no parece que es que estés deseando echar al mar a 500.000 inmigrantes que trabajan aquí y nos ayudan, y mucho, sobre todo a que salgan los trabajos que los señoritos españoles no quieren hacer.
Pero todo lo que toca el sanchismo, aunque sea noble, acaba por corromperlo.
Primero, se hace por Real Decreto, es decir, sin el visto bueno del Parlamento. Bueno, lo de gobernar al margen del Parlamento.
Segundo, el arraigo. Oiga, se debe regularizar a gente que está plenamente arraigada en España, sí, ¿pero de forma extraordinaria y masiva?
El editorial del diario ABC recuerda un dato muy significativo: en dos años se han concedido 1.400.000 permisos de residencia. Es decir, el sistema ordinario funciona y es el sistema ordinario el que mejor evalúa las circunstancias del arraigo.
O sea, ¿qué es el arraigo? ¿Vivir 4 meses en España?
Necesitamos inmigración, sin duda, para conducir camiones, taxis, para atender bares, para trabajar en el campo, para construir casas, para acompañar a los ancianos. Todo el crecimiento de la economía española viene por la actividad y el consumo que generan inmigrantes.
Y tenemos una suerte cultural y lingüística que no tienen en Austria o que no tienen en Suecia. La realidad de España es muy diferente de hace 10, 15, 20 años.
Pero esos trabajadores que son de países de Iberoamérica vienen con medio trabajo hecho: la religión y la lengua.
Pero para que la inmigración no sea problemática requiere gestión y una regularización extraordinaria es todo lo contrario de una gestión ordenada del fenómeno.