"La profesión médica se siente despreciada, mal pagada y exhausta"

Es la reflexión de Carlos Herrera del lunes 16 de febrero

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Señoras, señores, me alegro. Buenos días.

¿Qué tal están ustedes a las ocho de la mañana de un lunes, lunes 16 de febrero?

Cuando pase la mitad que queda de febrero —con que pasen cinco veces lo que hay de las uvas aquí— estaremos otra vez en la suba. Ya verá cómo se toma esto, pero no hay mucho tiempo que perder. Además, va a lucir el sol. Han acabado ya las nueve borrascas; la preocupación ahora está en el deshielo y, por lo tanto, en el caudal de algunos ríos, particularmente los que colindan con zonas de hielo y nieve: el Ebro y el Duero, esencialmente.

En el Duero hay mucha preocupación.

Veremos en estos días si la contención existe y si el sol va haciendo su trabajo, que parece que vamos a tener unos cuantos días de sol.

Bueno, huelga de médicos: es la noticia de cabecera. Pero antes déjenme que les explique las fotografías que publicó la web de COPE de un servidor con el rey Juan Carlos en Abu Dabi este fin de semana.

Efectivamente, fue un encuentro no en su domicilio, sino en un hotel de Abu Dabi, porque su residencia está en obras. Allí le dije al rey: “¿Por qué no se hace una fotografía conmigo —una o varias— y atestigua usted que está bien de salud?”. Y accedió.

El rey don Juan Carlos con Carlos Herrera en Abu Dabi. Foto exclusiva COPE

De esa manera se acallan rumores que en estos últimos días me tenían el teléfono lleno: “¿Cómo está?, ¿se está muriendo?, ¿está agonizando?, ¿está muy grave?”. Yo les aseguro que es una persona que luce una salud espectacular. Tiene problemas de movilidad, que los ha tenido siempre, desde hace muchos años. Necesita ayuda para caminar y ahora se desplaza cómodamente en silla de ruedas en trayectos más o menos largos; luego se levanta con su muleta, se sienta y charla conmigo.

Me decía: “Si quieres te enseño los análisis que me han hecho aquí…”. No hace falta: ya le veo la cara, y en la cara se nota.

¿Qué me transmitió? Gratitud a todas las personas que se han preocupado sinceramente por su salud. “Da las gracias en mi nombre —me dijo—, porque eso quiere decir que hay gente que, más allá del morbo que puede provocar esta situación, se preocupa por mi persona, y eso me entusiasma”.

“Volveré a visitar España”, creo que pronto.

¿Cuál es el problema que tiene? No me lo expresó así, pero lo sabemos todos: que no viene a Madrid porque no puede dormir en el Palacio de la Zarzuela. ¿Por qué no lo deja el Gobierno? No: porque es una persona que no paga sus impuestos en España. Pero vamos a ver: si de España tampoco cobra, es el único español que no cobra nada del Estado. Si no cobra nada del Estado, ¿qué va a pagarle al Estado? Y además tiene residencia fiscal fuera de España.

A él le gusta volver a España, pero también le gusta vivir en Abu Dabi. Abu Dabi es un sitio muy agradable; hace mucho calor, pero lo demás es llevadero. Es un lugar donde han conseguido bastantes equilibrios; los emiratíes han demostrado ser muy inteligentes. Hay libertad religiosa y las mujeres visten como quieren: muchas con velo, evidentemente.

Ahora hay una propuesta del PP y Vox para prohibir el burka y el nicab —que, cuidado, no es el pañuelo ni el velo islámico: es ir completamente cubierta o dejando solo los ojos—. En Cataluña se ven, en otros lugares también, aunque yo no lo he visto mucho. Habría que ver si es una cuestión muy urgente; seguramente habrá otras que lo sean más.

La huelga de médicos: los médicos quieren un estatuto específico para su profesión, no uno en el que estén mezclados con celadores, auxiliares, enfermeros, etcétera. Además, piden medidas contra la precariedad laboral, las guardias extenuantes y la excesiva burocracia; que las horas de guardia cuenten para la jubilación y que no se paguen por debajo de la hora ordinaria.

Hay muchas cuestiones en esta huelga que, si se enquista y se hace indefinida, recordará a la de los años ochenta y eso colapsa la sanidad pública. No estamos para esas bromas. La profesión médica se siente despreciada, mal pagada, exhausta. Y tenemos una ministra médico y madre que, como ministra, es una literal calamidad, además de sectaria, lo que hace muy difícil llegar a puntos intermedios, por otra parte muy deseables.

Y luego hay bronca en la izquierda. Hoy hay datos demoscópicos que auguran a la izquierda española un futuro poco halagüeño. Con esos datos es normal que la izquierda vigile por su supervivencia. Pero como el sanchismo ha secuestrado al PSOE y lo ha convertido en un partido de extrema izquierda, ha llegado el momento en que o cambias el nombre del partido o reniegas de tu pasado más exitoso. Algunos dicen ahora que lo de Felipe fue un paréntesis en la historia del PSOE; que la historia del PSOE son los Largo Caballero de antes y los de ahora.

Largo Caballero era un criminal; a los de ahora no se les puede llamar criminales, ni mucho menos, pero cualquiera que alce la voz —como Page o Felipe González— es inmediatamente señalado. Sale entonces la inédita Rebeca Torró y dice que Page compra el discurso de la derecha; y de Felipe González, que ya no es un referente del PSOE.

Contó Torró que un día, de niña, viendo la televisión y comiéndose un bocadillo de Nocilla, dijo: “Mamá, de mayor quiero ser como Felipe González”, porque ya era un referente hasta para niñas de diez años. Y añadió: “Creo que para aquella niña, ahora Felipe González ya no sería un referente”.

Creo que con eso lo ha dicho todo. La sobredosis de Nocilla —de cacao— puede dejar algunas secuelas con los años. Con esa anécdota de la niña que fuiste, delatas la poca densidad intelectual que tienes: querías ser como Felipe cuando tenías la mente de una niña de diez años y ahora reniegas de él porque te han ordenado que lo hagas; porque sigues teniendo una edad mental parecida a la de entonces. Actuáis como una secta, más que como una organización que promueve un verdadero debate político.

Vosotros sois, de verdad, nuestro problema.