"El problema ahora es la crecida de los ríos; ha llovido tanto en este inicio de año que la tierra ya no es capaz de absorber más agua"
El director de 'Herrera en COPE' analiza la actualidad que marca la jornada de este jueves 5 de febrero
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Señoras, señores, me alegro. Buenos días.
Ya ven ustedes que está lloviendo, sigue lloviendo, hace viento hoy, especialmente hace mucho viento, y va a seguir lloviendo. Esas son las predicciones durante los próximos días, quizá amainando un tanto a partir del viernes. La revisión nos dice eso después de que la jornada, tal y como se esperaba, fue tremebunda en algunos puntos de Andalucía. En Grazalema salía el agua de los enchufes en las casas. Es la borrasca Leonardo. El pronóstico para esta Andalucía, desde donde les hablo, es de una cierta mejoría: lloverá, pero no con la intensidad de ayer, aunque se mantiene la alerta.
¿Cuál es el problema ahora? La crecida de los ríos, la saturación de embalses que están desembalsando agua y balsas mineras. Ha llovido tanto en este inicio de año que la tierra ya no es capaz de absorber más agua. Grazalema, como les digo, no se inundó solo por lo que caía del cielo, sino por el agua que emergía de la tierra, que salía por todas partes. Claro, estamos hablando de una salvajada: en 24 horas en Grazalema cayeron 600 litros por metro cuadrado, que es lo que llueve durante todo un año en Madrid.
En Madrid las calles eran ríos, las escaleras eran cascadas, casas altas comprometidas por el agua, algo que no se había visto en 60 años. Ríos desbordados: el Guadalquivir, el Guadiana y otros tantos en otros lugares de España que están a dos dedos de salirse por los lados. Infraestructuras dañadas, desprendimientos de roca, inundaciones. ¿Qué quieren que les diga? Hay una mujer que permanece desaparecida en Málaga y otro hombre resultó herido con diversas contusiones en Ubrique cuando una roca enorme se desprendió sobre su vivienda.
Hoy vuelven algunos niños en Andalucía a las clases. Dejan de ir los de Almería, que fueron los que ayer sí estuvieron en las clases presenciales. Y, ya les digo, en la Meseta hay que estar atentos al deshielo de la nieve acumulada por si afecta demasiado a la crecida de los ríos. Las lluvias tienen a Extremadura en nivel uno por riesgo de inundaciones. Puede que esto empiece a perder fuelle a partir del viernes, pero de aquí al viernes agárrense a lo que tengan.
Esto ha acabado de dar la puntilla al colapso ferroviario. Ayer Óscar Puente fue reprobado por cuarta vez en el Senado. El hecho novedoso es que haya votado contra el ministro la propia Esquerra Republicana de Cataluña, el principal socio de Sánchez y de Salvador Illa. Y a ver la semana que viene, porque Óscar Puente no ha conseguido que los sindicatos ferroviarios suspendan la huelga del 9, el 10 y el 11, lunes, martes y miércoles de la próxima semana. Todo esto arranca del accidente de Adamuz, que por cierto está teniendo consecuencias muy serias sobre muchos sectores de la economía. No estamos hablando solo de los problemas infinitos de los usuarios del tren: hablamos del tráfico de mercancías, de la actividad en los puertos, del turismo, de costes laborales en empresas porque los empleados no pueden llegar a sus puestos de trabajo.
Si a eso le sumas todos los que se dan de baja… Hay un informe de la AIReF con las bajas en España que es de decir: “Pero bueno, ¿aquí trabajamos cuatro en toda España?”. Para la gente que se da de baja porque tiene que darse de baja, pero luego hay mucho aprovechado que siente ansiedad y se quita tres, cuatro o seis meses de media. Y a ver eso cómo le metes mano. El Gobierno no es capaz ni de dar una fecha aproximada para la recuperación del servicio ferroviario, pero sí es capaz de generar caos en muchos otros sectores con anuncios que no van a ninguna parte, pero generan debate social. En eso Sánchez es su maestro: es lo que venimos llamando las armas de distracción masiva.
Hoy escribe Sergio Barbosa en La Razón que el Gobierno oscila entre la unidad de propuestas locas y la dirección de leyes fantasma nunca aprobadas. Son cosas de las que quieren que hablemos: el famoso cambio de hora, los pisos sociales nunca construidos, la financiación autonómica fantasma, la regularización que aún no ha sido aprobada, la prohibición de las redes sociales… Esta última estupidez que se le ha ocurrido a Sánchez.
Ayer, por ejemplo, poner límites a los centros privados de formación profesional. Cada día una ocurrencia para generar ruido, ruido para generar debate y nada más. Como esta estupidez de que los niños menores de 18 no vayan a los toros: ya pueden mutilarse, casarse o abortar sin decir nada a nadie, pero no pueden ir a los toros. Esta es una imbecilidad propia de Sira Rego, que habló con un miembro de la ONU que le dijo: “Sería bueno que los niños no fueran a los toros”. Y entonces empiezan a hablar de esas cosas que luego no llegan a ninguna parte porque, evidentemente, no lo pueden prohibir.
La regularización de inmigrantes hace una semana que se anunció, no está aprobada, pero ya está generando un enorme caos en consulados y oficinas municipales, donde se agolpan cientos y cientos de inmigrantes tratando de conseguir el certificado que dice: “Aquí ha estado cinco meses”. Eso les da la regularización automática.
Y lo de la vivienda es para nota: después de haberse cargado el mercado de alquiler en España, después de asistir impasible a una escalada enloquecida de los precios, de no haber construido en siete años ni una sola vivienda social, ahora esta ministra dice que querría aplicar a la Comunidad de Madrid el artículo 155 de la Constitución para imponer sus políticas, que no sirven para nada. Son exactamente igual de inútiles que ella, contrarias al mercado. Le quieren aplicar el 155 quienes no consiguen siquiera ponerse de acuerdo para prorrogar sus catastróficas medidas. La mayoría de Frankenstein, esa mayoría de la que Bolaños presumía de haber reconstruido, ahora anda a la greña con la prórroga de la prohibición de los desahucios.
Y luego está lo de las redes sociales. Con su anuncio del martes pasado, Sánchez consiguió lo que quería: atraer la atención de los malísimos tecnomagnates de las plataformas digitales. Ayer también se unió el propietario de Telegram junto con Elon Musk. Eso le encanta a Sánchez, porque él mismo se proyecta como un Quijote luchando contra gigantes. Y está feliz con esa guerra estéril, porque ya les adelanto que no se va a aprobar nada de lo que anunció esta semana. Ayer Bruselas le recordó que hay una Ley Europea de Servicios Digitales que ya regula todo esto y no se le pueden pedir responsabilidades penales a los directivos de las plataformas por los contenidos que publican los usuarios.
Mientras tanto, usted seguramente hoy no tiene servicio de tren o tiene que conducir por una carretera en mal estado. Pedrito está encantado mandando mensajes diciendo: “Que ladren, es señal de que cabalgamos”. Y además de todo esto, estamos en la recta final de la campaña de Aragón para las elecciones del domingo. Ahora el PSOE ha recuperado a Marcelino Iglesias, un remoto presidente aragonés, que ha salido del retiro para acusar al PP de quitarle las pensiones. Es la prueba más evidente de lo organizado, mendaz y frívolo que ha sido todo el episodio del decreto ómnibus: jugar con los pensionistas como objetivo electoral. Parece que ni con esas, porque el PSOE se asoma a un escenario absolutamente pavoroso en el que la subida de Vox no hace tanta mella en el PP como en el propio PSOE. Y aquí lo que se está haciendo es llamar al voto útil por parte del PP, potenciando la figura de Jorge Azcón.