"Hay gente que no viaja en tren por miedo; la mayoría se debe a la incertidumbre sobre el viaje porque no sabes lo que vas a tardar ni cuándo vas a llegar"

El director de 'Herrera en COPE' analiza la actualidad que marca la jornada de este martes

- 6 min lectura

Señoras, señores, me alegro. Buenos días. 

Deseo que se encuentren muy bien y con paraguas, o con chubasquero, o con un toldo, o con algo, porque es, en fin, agua, agua y agua. Mañana más agua, los siguientes días más agua. Ya cuando cambie ya se lo diré; si no le digo nada, es que va a llover, va a llover además con ganas

Martes, 3 de febrero de 2026. De la crónica de ayer hemos hablado a las 7: de una comedia, de una emboscada y también de un caos, que es el caos ferroviario. La última noticia es que ADIF ha suspendido los movimientos en Cataluña, en Cercanías, por un error o un fallo en la señalización y, por lo tanto, ahora mismo —a no ser que se haya recuperado ya, de lo que no tengo noticia—, lo que hay es autobuses y así.

El accidente de Adamuz, del que se han cumplido ya 15 días, ha marcado un antes y un después, no solo por la tragedia y la pérdida de la vida de 46 personas, sino por el deterioro que está aflorando. Parece como que haya sido un detonante para que, puestos a mirar, estemos mirando la infraestructura ferroviaria y veamos que hay algo que no va bien.

Los trenes de larga distancia han visto cómo ha caído en picado su ocupación. Hay gente que no viaja en tren por miedo. La mayoría de las renuncias, a lo mejor, se debe también a la incertidumbre sobre el viaje: no sabes lo que vas a tardar ni cuándo vas a llegar a tu destino, ni si vas a llegar bien.

Ayer, además, ADIF pidió a las compañías que operan la alta velocidad Madrid-Barcelona que suspendan el último trayecto, el de las 8:30, para que los operarios tengan más tiempo —además de la noche en sí misma— para la inspección y vigilancia de las vías. Y lo de Rodalies, bueno, se está preparando una manifestación para el próximo sábado porque la chapuza permanece.

Desde que dijo en el Senado aquello de que lo está haciendo muy bien, Óscar Puente ha desaparecido. Hoy tiene que volver al Congreso porque los problemas siguen ahí. Los accidentes, además de la tragedia, han provocado el colapso ferroviario. Es como si todas las deficiencias que se vinieron ocultando durante años ahora salieran a la luz sin que los responsables políticos sean capaces de recuperar la normalidad.

Me cuentan oyentes en Cataluña que se va recuperando el servicio de Cercanías. Ha habido varios minutos de parón total y poco a poco se va recuperando.

Bueno, decíamos: ¿Óscar Puente tiene alguna responsabilidad política? Hombre, si es un caos que es incapaz de revertir… Bueno, tampoco le piden nada los socios del Gobierno. Es decir, ¿qué estarían haciendo los Rufián, los Baldoví, los Óscar Matute, que ayer recibieron su cornada de realidad en la comisión de investigación —ahora hablamos de la DANA— si fuera otro gobierno el que tuvieran? No ya por los muertos de hace 15 días, sino por la absoluta inoperancia del día de hoy.

Feijóo se lo dijo ayer a Rufián: si yo ahora mismo fuera presidente del Gobierno, usted vendría aquí con un trozo de vía, lo pondría encima del escaño y diría que soy un asesino, y tal y cual. Ayer vimos la rendición absoluta de los partidos minoritarios a la estrategia de Sánchez. Esta comisión es una comisión en la que no se investiga al Gobierno, sino a la oposición.

Eso a pesar de que en los primeros días tras la tragedia de la DANA ya se produjeron ceses. Oye, hace poco dimitió el mismo Mazón, pero los socios de Sánchez siguen ahí, sin mirar las evidentes responsabilidades del Gobierno. Pretendían montarle una emboscada al líder del PP. Bueno, se encontraron por delante a un Feijóo que envió a todos a la enfermería.

Hoy el equipo de opinión sincronizada anda llorando por el tono bronco del debate, pero lo cierto es que la izquierda hizo ayer un ridículo histórico. Hasta hubo momentos en que Feijóo incluso pareció disfrutar con la situación. Escuchen, escuchen.

Acabó renunciando a preguntar Rufián por si Feijóo le volvía a contestar. También el de Bildu ahí estaba, y la presidenta se vio en la obligación de intervenir de manera un poco arbitral para tratar de contener a un Feijóo que tenía bofetadas para todos.

Vamos a ver qué dijo Feijóo. Dijo la hipocresía de pedirle cuentas a él, que no tiene ninguna responsabilidad, mientras se ignora deliberadamente la responsabilidad del Gobierno: por la información sobre la intensidad de la DANA, por la trayectoria, por fallos en la información sobre el barranco del Pollo, por la inoperancia del comité de crisis que se montó en La Moncloa, por la negativa a asumir la responsabilidad de una catástrofe nacional, por el retraso de la llegada de la ayuda, por el desprecio a las víctimas, por haber mantenido el pleno del día después de la DANA cuando ya se conocía la magnitud de la catástrofe, porque había urgencia para tomar el control político de Televisión Española.

Todo esto salió ayer en la comisión. Es un político con datos, con información, con recursos, frente a una banda de mediocres. Lo que toda la vida de Dios ha dicho el refranero español: ir a por lana y salir trasquilado.

Y luego hablábamos de una comedia. ¿La comedia cuál era? Que comparecieron Antonio Hernando y Santos Cerdán, altos cargos del PSOE y del Gobierno con Sánchez. El segundo, procesado por varias causas de corrupción en el juzgado en el que se investiga el caso Fontanera, es decir, la extravagante Ley del “sí es sí”.

Ambos han reconocido que se vieron con Leire Díez para que esta les informara de las grabaciones del excomisario Villarejo sobre los negocios de prostitución del suegro de Pedro Sánchez. No lo podían negar: recibieron esa información, pero luego dicen que no se lo contaron a Sánchez, que no se podía hablar con él porque estaba en sus cinco días de reflexión de presidente enamorado.

Pero bueno, ¿qué cretinada es esta? Se reúnen el encargado de Sánchez en el partido y el número dos de su gabinete en Moncloa para hablar de los negocios de prostitución del suegro del presidente y no informan al presidente. ¿Acaso estaban conspirando contra él? Claro que Sánchez lo sabía. El propio Sánchez denunció luego que había sido víctima de espionaje por la policía patriótica. Intentó judicializar el caso, pero no lo logró.

Pero lo gordo es que Leire Díez montó una trama para desacreditar a jueces, fiscales y Guardia Civil. Intentó corromper a dos fiscales. No nos perdamos con las cosas.