"Hay que dejar que los investigadores hagan su trabajo sin que nadie se aventure a sacar conclusiones; si hay profesionalidad y buena voluntad, todo se acaba sabiendo"

El director de 'Herrera en COPE' analiza algunas de las claves para tratar de entender qué pudo pasar en Adamuz y cómo descarriló el Iryo

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Señoras, señores, me alegro. Buenos días. 

Llueve, llueve y va a seguir lloviendo. Va a seguir lloviendo durante estos días que le quedan a enero, que son unos cuantos todavía. Estamos en el cuarto día después de Adamuz y la crónica informativa sigue con los focos puestos en el sistema ferroviario. Nunca se ha hablado tanto del tren y seguramente con razón, porque como saben ustedes ayer fue localizada otra persona fallecida entre los restos de los trenes, que en cuanto a Adamuz nos deja 43 muertos, más el de Gelida, en Barcelona: 44

¿Qué está pasando? ¿Qué ocurre? ¿Por qué ha ocurrido todo ello? Es lo que hay que encontrar, la verdad, el porqué.

Y, hombre, desde luego lo que respecta a nosotros en la radio, primar información de servicio. Cataluña va a tratar de recuperar hoy el servicio de Cercanías y trenes regionales, que por ahora no ha sido recuperado. Y luego el corredor Madrid-Andalucía continúa sin servicio como consecuencia del grave accidente de Adamuz.

Se han acelerado los trabajos de identificación de víctimas. Casi todas las familias han podido recibir los restos de sus deudos, darle sepultura. Y el 31 de enero se celebrará un funeral de Estado por las víctimas del siniestro en Huelva, que es de donde eran la mayoría de los fallecidos.

Bueno, y ayer compareció el ministro de Fomento, Óscar Puente, para hablar de esto que sigue siendo un caso extraño, un caso extraño, y eso lo es, porque esa recta había sido renovada donde se produjo el accidente y eso es lo que podía hacer pensar que el problema era del Iryo, que descarriló. Sin embargo, aunque no hay nada confirmado, la hipótesis que ahora mismo tiene más peso es que fue la vía la que dañó las ruedas del tren.

La verdad es que ayer la comparecencia del ministro no aportó realmente nada nuevo, sustancioso, porque confirmó, ordenó las informaciones que ya los medios habían venido publicando, que eran muy significativas. Las grabaciones de la caja negra. Porque ayer escuchamos en este programa una de esas grabaciones y dijimos que generaba incertidumbre. Es decir, el maquinista del Iryo no fue consciente del choque del Alvia porque solo denuncia el descarrilamiento.

El segundo elemento que era urgente explicar era este bogie del Iryo, es decir, el conjunto de las ruedas y el eje, que se ha encontrado en un arroyo. Por cierto, las ruedas no son cuadradas, como dijeron ayer en Televisión Española, que es por donde nos debemos informar según Pedro Sánchez. El New York Times ofreció la imagen de esa pieza en el arroyo. El ministro dijo que había sido localizada y que nadie se la iba a llevar, con lo cual la dejaron allí.

Bueno, esa pieza pertenece al último vagón de Iryo y supuestamente resultó despedida en el choque con el Alvia. Ahora dijo el ministro Óscar Puente que no se puede descartar la posibilidad de que la vía fuera quien dañara las ruedas del tren

Bueno, el ministro reconoce que es una posibilidad innegable. Al mismo tiempo se le nota que no tiene muchas ganas de que eso se acabe confirmando. Todas las reservas ante una investigación en marcha. Aunque el ministro no haya querido decirlo, hay quienes se inclinan ahora más por un defecto en la vía.

Y luego la pérdida temporal del Alvia siniestrado. Un programa de Telecinco explicó que, tras el siniestro, desde el centro de control se pidió a un maquinista de otro tren que venía detrás del Alvia, que se quedó parado de forma automática, que lo buscara para que lo encontrara.

Esto, en fin, miren, hay que dejar a los investigadores que hagan su trabajo sin que nadie se aventure a sacar conclusiones precipitadas, porque sí es cierto que el tiempo dirá qué pasó. Si hay profesionalidad y hay buena voluntad, casi todo se acaba sabiendo.

El maquinista del Iryo no fue consciente del choque en los primeros momentos. Un bloque de rodadura del Iryo salió despedido por la violencia del choque. Durante los primeros momentos después del siniestro no se tuvo conocimiento del punto exacto donde acabó el Alvia y un maquinista de otro tren fue a inspeccionar la vía para localizarlo.

Esto nos puede explicar la causa concreta más o menos, pero quedan muchas cuestiones abiertas.

Claro, el ministro no fue capaz de dar explicaciones sobre eso porque esas sí que apuntan a la responsabilidad directa del ministro. Es decir, ¿por qué se produjo ese fallo en la vía cuando esta vía había sido renovada hace meses? Si es que efectivamente ha habido ese fallo en la vía, ¿por qué no se detectó ese fallo con todos los protocolos de revisión de las vías que el ministro explicó con todo detalle?

Yo los he comprobado y los he visto, y he tenido esos certificados de ADIF a través de la empresa Redalsa, que efectivamente dicen que esa vía estaba absolutamente apta. Y ya les recuerdo que eso no se comprueba dándole golpecitos con un palo a la vía; son pruebas muy, muy metódicas.

Tampoco explicó Óscar Puente cuántas quejas han venido presentando los maquinistas durante las semanas previas al accidente y, hombre, claro, puso especial interés en anular lo ocurrido en Adamuz de la falta de inversión en ADIF para el mantenimiento de las vías. Pero los datos cantan. La falta de ejecución de los presupuestos de ADIF es innegable, tan innegable como los vídeos de traqueteos alarmantes que cientos de usuarios han subido a las redes sociales.

Ayer Óscar Puente se puso el traje de gestor responsable y serio, y eso es verdad. Pero claro, eso no solo vale cuando se produce una tragedia. Hay que serlo también cuando los maquinistas denuncian problemas, cuando los diputados de la oposición te piden explicaciones, cuando hay quejas que son un auténtico clamor. Porque la responsabilidad no es un traje de quita y pon: me lo pongo ahora y cuando se olvide el asunto vuelvo a la batalla.

Tiene responsabilidad política por la gestión del tráfico ferroviario Óscar Puente. Bueno, esto lo irá dilucidando el tiempo. Dicen que no politicemos la tragedia, pero en esta tragedia se ha puesto de manifiesto todo tipo de miserias políticas: corrupción, incapacidad de las personas, falta de previsión, frivolidad en el manejo de infraestructuras críticas, falta de presupuesto.

La cifra de incidencias ferroviarias se ha duplicado en estos siete años de gobierno de Pedro Sánchez. Ya lo único atribuible a la mala suerte es que en Adamuz uno de los muchos descarrilamientos que se producen haya coincidido con otro tren que iba en dirección contraria. Esa es una auténtica fatalidad. Si no, la cosa a lo mejor no hubiera pasado de unos cuantos contusionados.

Pero ya les digo: preguntas que siguen sin respuestas adecuadas y que quizá sea pronto para saberlo, pero se acabará sabiendo si fue la vía de Adif o la rueda de Iryo la que provocó el accidente. Sin más, esa es la discusión. Efectivamente, hay muchas más preguntas después que hacer, pero las dejamos para ese momento.