"Los combustibles aceleran su subida y todo lo demás también. La inflación está a la vuelta de la esquina y ya se está mostrando"
El director de 'Herrera en COPE' analiza la actualidad que marca la jornada de este martes
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Señoras, señores, me alegro. Buenos días. Es martes 10 de marzo, son las 8 de la mañana, son las 7 en Canarias. Es un día de inestabilidad en todo el interior peninsular y en la costa mediterránea también hay aviso amarillo por lluvias en la Comunidad Valenciana y Murcia. En cuanto a la nieve, hay aviso naranja en la provincia de Granada y nivel amarillo en el sistema Central y la cordillera Cantábrica. Bueno, hoy estamos aquí en la garita, en la garita haciendo guardia para dar parte de guerra.
Es un cometido nada sencillo, como ustedes se pueden imaginar, porque el agitador de esta guerra es un tipo que se llama Donald Trump, que es cualquier cosa menos previsible. ¿Qué está pasando ahora cuando los mercados lógicamente se han puesto de los nervios? Los combustibles aceleran su paso hacia arriba y, como consecuencia, todo lo demás, y la inflación está ahí a la vuelta de la esquina y ya se está mostrando. Pues Trump ha salido y ha dicho que la guerra está prácticamente completada. O sea, que en medio del pesimismo por la duración de la guerra, de la alarma por las consecuencias económicas, este tío da un toque de esperanza a los mercados.
El efecto balsámico de esas palabras es verdad que existió. Tranquilizó al personal para que no se alterara antes de tiempo y, oiga, cerraron las bolsas. Antes de que cerrasen las bolsas en Estados Unidos, el barril de petróleo que estaba rozando los 120 terminó en la sesión en 90. Bueno, pues estas palabras de Trump valen lo que valen porque ya saben ustedes cómo es el personaje y hasta que diga una cosa completamente distinta. De hecho, poco después el mismo Trump volvió a decir que el objetivo de la guerra es la aniquilación total del régimen de los ayatolás.
Y eso, hombre, pues era muy deseable, pero desde luego no parece inminente o no parece tan sencillo. La OTAN ayer volvió a interceptar otro misil iraní lanzado contra Turquía y Macron anunció el envío de una fuerza naval al estrecho de Ormuz. No sabemos si España participará o no en todo ello. Hasta ahora está participando: parte de la interceptación de ese misil ha sido trabajo de soldados españoles. Pero bueno, en España ni están ni nos convocan ni les interesamos nada y no es de extrañar habida cuenta del tío que está en la cúspide del poder en España ahora mismo.
Además de las consecuencias económicas del conflicto, hay otros datos inquietantes, que es el ataque a las desaladoras de agua en la zona, que son vitales por razones obvias. El Golfo Pérsico. Usted está en la playa de Dubái, que todavía se puede estar en el mes de agosto —ni se le ocurra—, pero bueno, todavía se puede estar y oye pasar un dron con el sonido típico de los drones y detrás un caza que le pega un petardo. Eso es una cosa muy de estar en la playa, muy agradable. Muchas horas de tensión.
Hay incluso países del G7 que han anunciado en su reunión de hoy que van a estudiar la posibilidad de liberar sus reservas estratégicas de crudo. Claro, porque las consecuencias del conflicto. Ayer escuchamos en COPE varios testimonios al respecto. Todo sube porque sube la energía y eso afecta a todos los elementos de la cadena de producción y va encadenando subida tras subida. Por la barra de pan, pues porque el pan se hace en un horno que consume energía. ¿Y qué quieren que les cuente?
Pero también el precio del combustible para el transporte, que pone lo transportado más caro, y también la materia prima, que también sube. El trigo, que se ha encarecido. ¿Por qué? Porque cuesta más recolectarlo y transportarlo. Bueno, todo eso es una bola de nieve que acaba impactando directamente en la cuenta de las empresas y en el bolsillo de usted que me está escuchando. El litro de diésel se ha puesto en algunos puntos de venta a dos euros.
Las compañías eléctricas han suspendido de momento los contratos de precio fijo ante la volatilidad de los mercados. Ante esta situación, ¿qué ha hecho el Gobierno? Pues el Gobierno lo que hace es hacerse el remolón, aguantar durante un tiempo para que esa inflación le llene las arcas y luego, cuando ya las tenga llenitas, decir: “Ahora os voy a dar una ayuda”. Voy a dar una ayuda a las familias o voy a rebajar el IVA con tu dinero que te acabo de coger porque todo ha subido.
Ante esas, Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, ha pedido al Gobierno que apruebe una serie de medidas: rebajas fiscales, doblar la deducción o reducir el IVA energético al 10 %, suprimir el impuesto de generación eléctrica y, como siempre, la famosa deflactación de la renta que el Gobierno nunca aprueba. Los del PP consideran que esa medida podría elevar el gasto de una familia media en 900 euros al mes. Bueno, que no es cualquier cosa. El Gobierno ni lo considera.
No están biológicamente capacitados. Bueno, no están capacitados para muchas cosas, pero para una es para bajar impuestos. No saben, no quieren, va contra su religión. Lo que quieren es afanar lo máximo para las cuentas del Gobierno y luego dar paguitas, que es el sistema por el que mantienen su propaganda. Con estos impuestos y con un repunte inflacionario como pasó en 2022, el Gobierno se podría embolsar 1.800 millones más.
Y luego, muy fácil, sale el ministro de turno y dice: “Le vamos a dar a las familias una ayudita con lo que le acabamos de quitar a las mismas familias”. ¿O sería mejor no quitárselo y no tener que dárselo? Ah, no, no le vas a quitar ese caramelito a esta gentuza. Bueno, hoy es noticia la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Ayer se expresó con una contundencia, la verdad, no poco vista.
Porque dio por muerto el viejo orden internacional basado en reglas. Afirmó que la Unión Europea tiene que reordenar prioridades. No condenó los ataques americanos contra Irán y además aseguró que no derramaría una lágrima por el régimen de los ayatolás, que ha masacrado durante años a la población del país. Pero cuenta El Mundo que en conversaciones privadas ha equiparado a Sánchez con Orbán. Orbán es el presidente húngaro.
Dice que son los dos dirigentes que más boicotean las iniciativas de la Comisión. Según esta información, esta mujer —aunque le recuerdo es alemana— habría lamentado la falta de colaboración de España, que atribuye exclusivamente a razones de política interna. Es decir, Orbán por la derecha, Sánchez por la extrema izquierda. Bueno, extrema derecha, extrema izquierda. Eso ya va bien.
Ya va bien que Ursula se caiga del guindo y que deje de ser Sánchez un niño bonito que durante tanto tiempo lo ha tenido en tanta consideración. Bueno, la gente al final tarda, pero finalmente se da cuenta de lo que pasa o de lo que vale cada cual. Bueno, y hay algunas cosas más que valgan la pena. Las “Coldo series”, que podríamos llamar.
El teléfono de Koldo, de Ábalos. Es una auténtica mina de chascarrillos, de corruptelas, es un no parar. Entre sus teléfonos y sus declaraciones a OK Diario, este Koldo era el gran conseguidor del Gobierno. Lo mismo caían contratos de mascarillas que rescates millonarios, todo tipo de puestos de trabajo, hacía desaparecer informes comprometedores. Y su gran virtud era colocar personal en las administraciones.
Las novias de Ábalos, que no eran las únicas. Hoy cuenta El Español que Koldo también se movió para colocar en otra empresa rescatada a Boris, al novio o el marido o lo que fuera del ministro Mikel Iceta. Los WhatsApps del teléfono demuestran que Koldo también se movió para intentar que Aldama colocara al novio del ministro. Además del enchufe hay otra derivada.
Iceta era ministro y no se abstuvo en la votación del Gobierno que aprobó el rescate de la empresa que acababa de colocar a su pareja. Esas revelaciones se unen a las denuncias sobre la participación del exdiputado socialista Felipe Sicilia en una fiesta ilegal durante la pandemia. Bueno, ya les digo, es muy entretenido. Se lo tienen que estar pasando los que están leyendo esos informes que para qué.