Gregorio Luri, filósofo: "Los therian se sienten animales, pero piden lo que nunca haría uno: que respetemos su derecho a sentirse así"

El filósofo Gregorio Luri reflexiona en 'Herrera en COPE' sobre la 'privatización de la moral' y la renuncia a las convicciones sobre lo que significa ser humano

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Imagen de recurso de una niña therian

Redacción digital

Madrid - Publicado el

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Un nuevo fenómeno viral conocido como therian está acaparando la atención en las redes sociales. Se trata de personas, en su mayoría jóvenes, que se identifican como animales, llegando a caminar a cuatro patas o usar correas. En 'Herrera en COPE', Jorge Bustos ha abordado este tema en su sección ‘Laboratorio de ideas’ con el profesor de Filosofía Gregorio Luri, quien ha explicado que el término proviene de la therianthropía griega, que combina las palabras 'bestia' y 'hombre'.

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Para Luri, esta tendencia es una "extravagancia bastante llamativa". El filósofo ha destacado la paradoja de que "se sienten animales, pero nos piden lo que nunca nos pediría un animal, que respetemos su derecho a sentirse animales". Luri enmarca este fenómeno en lo que denomina la "privatización de la moral", una idea que se ha convertido en un "dogma de fe" según el cual cada individuo es libre de hacer lo que desee con su cuerpo.

Se sienten animales, pero nos piden lo que nunca nos pediría un animal, que respetemos su derecho a sentirse animales"

Gregorio Luri

Filósofo

Este dogma contemporáneo defiende que "todo mundo tiene derecho a hacer lo que le dé la gana y a autopercibirse como le dé la gana mientras no haga daño a nadie". Según Luri, el triunfo de esta tolerancia, que Nietzsche consideraba "la última virtud", exige un precio muy alto. Este precio es "renunciar a nuestras convicciones firmes sobre lo que significa ser humano, y aceptar que la igualdad hoy se entiende como igual derecho a ser diferentes".

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Un joven que se identifica como un Therian

La orgía de los límites

Luri ha recordado al filósofo Jean-Baudrillard, quien habló de una "orgía de la impugnación de todos los límites", creyendo que son meros "constructos sociales arbitrarios". Para ilustrar hasta qué punto se ha perdido la capacidad de asombro, el profesor ha enumerado varios casos extremos. Entre ellos, el del artista poshumanista Stelarc, que se implantó una oreja en el brazo, o el de un matrimonio británico de sordomudos que recurrió a la ingeniería genética para asegurar que sus hijos también fueran sordos, considerándolo una identidad y no una minusvalía.

La lista de ejemplos continúa con el psicólogo estadounidense Greg Foot, que se amputó una pierna sana para manifestar su dominio sobre su cuerpo. También se ha mencionado el caso de la estadounidense Yeway Shopping, quien para cumplir "su sueño de ser ciega", se hizo verter un líquido corrosivo en los ojos. Finalmente, Luri ha citado a Sonia Semionova, quien se declara "ecosexual" y afirma mantener una relación erótica con un árbol.

La fábula del cerdo de Ulises

Para dar más contexto, Gregorio Luri ha recuperado una historia de Plutarco sobre Grilo, uno de los marineros de Ulises. Después de que la maga Circe los convirtiera en cerdos, Grilo se negó a recuperar su forma humana. Argumentaba que la vida porcina era más cómoda y virtuosa, ya que los cerdos "viven rodeados de lo necesario" y son más nobles y felices que el "ser insaciable" que es el hombre.

Sin embargo, Luri ha señalado el detalle oculto de la historia: "El cerdo es el animal que no puede levantar la mirada". Esta metáfora subraya que está "más pendiente del fango que de las estrellas". La historia de Grilo, popular entre algunos animalistas, sirve como antesala para el debate final sobre la condición humana.

EFE

Un joven que se identifica como un therian

Frente a la comodidad del cerdo satisfecho, Luri ha presentado la postura del filósofo John Stuart Mill. Mill consideraba evidente que ningún ser humano en sus cabales preferiría la simpleza de un animal a la complejidad de la vida humana, afirmando que "es mejor ser un Sócrates insatisfecho que un loco satisfecho". No obstante, Luri advierte que esto "es lo que parece que ha dejado de ser evidente" en la actualidad.

El debate concluyó con una pregunta lanzada al aire por el propio Luri para la reflexión de los oyentes: "¿qué preferirían ustedes? ¿Ser un Sócrates insatisfecho o un cerdo satisfecho?". Una cuestión que resume la disyuntiva actual entre la aceptación de cualquier identidad y la defensa de la condición humana, un debate que se podría resumir en la proclama final: "Humanismo o muerte".

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.