Luis del Val: "Añadimos festivos nuevos como el de hoy, debe ser que estamos de otra vez en plena prosperidad"

Ya puedes escuchar le comentario de Luis del Val en 'Herrera en COPE' de este lunes 2 de noviembre de 2020

Colaborador

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 10:43

Me siento raro en estos días en que los lunes celebramos la jornada del domingo, que es algo así como si un viernes por la noche, me llamara María Luisa Nuñez y me dijera que el sábado ha dicho Carlos Herrera que hagamos el programa como si fuera jueves. Ayer, fue día de todos los Santos, pero lo celebramos hoy, por razones tan difíciles de entender como si, un día, recibieras una llamada del Registro Civil y te dijeran que tienes que retrasar la fecha de tu cumpleaños un mes.

El calendario laboral es una mesa de cuatro patas en la que intervienen los empresarios, los sindicatos, el Gobierno y la Conferencia Episcopal. “¿Y por qué tienen que intervenir aquí los curas?”, preguntará enseguida un miembro de la Cofradía de Laicos Entusiastas. Pues porque la mayoría de las festividades que celebramos en este país, querido niños, tiene una raíz religiosa, y ni siquiera los laicos más radicales entenderían que las navidades se celebraran a primeros de agosto, aparte que no hay laico que le haga ascos a una festividad, por muy religioso que sea su origen.

España es el país de la Unión Europea con más días festivos añadidos, que suman 14. Ahí no nos moja la oreja nadie, excepto Chipre, que tiene 12, pero somos campeones. Esos festivos añadidos provocan los puentes laborales, es decir, el resultado de convertir en festivos uno o dos días más. Y no, no somos más vagos, porque los españoles trabajamos tantas horas o más que el resto de Europa, pero el puente laboral provoca un desbarajuste considerable en las carreteras y en la distribución, eso que los cursis llaman logística. Ese proyecto se basaba en arrimar el festivo al domingo para evitar puentes que fueran tan largos como el de Brookly, y las cuatro patas de la mesa llegaron al acuerdo, porque había una crisis económica de enormes dimensiones.

Entre que se aplicaba o no, vino de nuevo el remonte económico con Rajoy y Luis de Guindos, y nunca se aplicó. Lo que sí se aplica es que, si el festivo extraordinario cae en un domingo ordinario, se pasa al lunes. Es decir, nos olvidaos la austeridad en los puentes, pero ahora añadimos festivos nuevos como el de hoy. Debe ser que estamos de otra vez en plena prosperidad, y yo todavía no me he enterado.