"Suponemos que Pedro cesará inmediatamente a su amigo Borja Cabezón en coherencia con sus propias palabras"
Jorge Bustos analiza las informaciones sobre una de las figuras de confianza del presidente en la ejecutiva de Ferraz
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Esta semana se cumplirán dos meses de las elecciones en Extremadura y el ambiente político allí se ha ido enrareciendo cada vez más. Te recuerdo que el PP y Vox suman el 60% de los votos en la región, pero desde la noche electoral, ambos partidos solo han celebrado tres reuniones de apenas 20 minutos cada una. Y Guardiola ya se ha arrepentido de cerrar la puerta a Vox en un principio, pero ahora es Vox el que no quiere gobernar con ella. Parece que los próximos días se van a volver a sentar ambas partes, pero las perspectivas son pesimistas. Vox no tiene ninguna prisa en desbloquear la situación porque cree que el tiempo y que incluso una repetición electoral jugaría a su favor. El tercer partido de España está viviendo un momento dulce en las encuestas y está decidido a explotarlo para seguir creciendo con un discurso antisistema contra el bipartidismo.
Gobernar desgasta, y pactar con el partido al que llamas "PSOE azul" también. Así que Vox ha decidido exigir condiciones inasumibles, sabiendo que lo son, al partido que le triplica en votos: una vicepresidencia, cuatro consejerías de nueve y el control de varios organismos públicos, entre ellos la tele y la radio pública de Extremadura. O sea, lo mismo que hizo Pablo Iglesias con Pedro Sánchez hace ya 10 años. En enero de 2016, lo mismo, es la misma estrategia de pedir lo imposible para luego victimizarse cuando te lo niegan y culpar al partido grande. Pero más allá de la estrategia en Extremadura, hay algo personal; María Guardiola nunca ha ocultado en el pasado su animadversión hacia Vox. De hecho, quiso marcar perfil feminista en campaña frente a Abascal, que respondió insinuando que el PP igual debería cambiar de candidata si quería gobernar Extremadura. Es muy obvio que no se soportan, por mucho que ahora Guardiola fuerce declaraciones tan aparatosas como esta:
"Hombre, si mi feminismo fuera el feminismo de la señora Montero, que lo que le interesa es sacar a violadores de la calle, pues entiendo que pudiera ser un escollo. Pero el feminismo que defiendo, estoy convencida que es el feminismo que defiende Vox".
No han gustado nada estas palabras en la dirección nacional del PP en Génova, donde querrían que doña María se condujera con algo más de discreción en estas negociaciones. Pero es que Guardiola empieza ya a desesperarse. Es evidente que con estas declaraciones está intentando acercarse a Vox, pero para empezar suena poco sincera porque ella misma dijo la semana pasada lo contrario; dijo que no se puede "travestir de Vox". Y para seguir, quizás no se da cuenta Guardiola de que llamar feminista a Vox no es una manera de complacerlos, sino de ofenderlos, porque nadie en ese partido reivindica la causa feminista, al revés. Y sin embargo, todo demócrata debe reconocer que el resultado electoral de María Guardiola es el quinto mejor de toda España; sacó el 43% de los votos. Es un resultado extraordinario. O sea, la voluntad mayoritaria de los extremeños quiere que Guardiola siga siendo la presidenta y cuanto antes mejor. Pero Vox ha olido sangre y está acariciando su venganza.
Ha olido napalm, podríamos decir. Solo evitará la repetición electoral si el PP se rinde por completo, le da todo lo que pidan o si le pasan una encuesta a Abascal que diga que los extremeños culparían claramente del bloqueo a Vox en una hipotética repetición electoral. Y yo no sé lo que va a pasar en Extremadura ni tampoco en Aragón, pero sé que el único político que está contento con este espectáculo se llama Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Y si esta es la alternativa que tenemos al sanchismo, casi mejor seguir toda la carretera de Extremadura hasta llegar a Portugal.
Quién es Borja Cabezón
Ahora, poco le va a durar la alegría a Pedro Sánchez si echa un vistazo a la prensa de hoy, porque trae dos nuevos escándalos que le señalan muy directamente: uno afecta a su hombre fuerte en Ferraz, Borja Cabezón, y otro afecta a su mujer, la conocida catedrática Begoña Gómez. El Español ha tenido acceso a los WhatsApps inéditos de Koldo y afirma que el presidente del gobierno y su mujer montaron una trama de influencias con la Organización Mundial del Turismo, con Globalia y en República Dominicana con Aldama de intermediario. Ojo con lo que vaya saliendo de ese móvil porque hay cientos de miles de mensajes.
¿Y quién es Borja Cabezón? Lleva años zascandileando por todos los estratos del PSOE; una denuncia interna le señaló por adulterar el censo en las primarias del 2017 cuando él era susanista. Se le acusó de inscribir a 11 personas de manera fraudulenta en el censo de Majadahonda para mejorar las opciones de Susana Díaz. Ese gesto debió conmover a Pedro; debió reconocerse en un igual y le perdonó su susanismo y lo fichó para su gabinete como director general de asuntos nacionales. En 2019 pasa a la política autonómica como diputado en la Asamblea de Madrid, dirige la campaña de Ángel Gabilondo contra Ayuso y, un año después, el gobierno intenta colocarlo como director en Casa de América. Pero Ayuso y Almeida le cortan el paso y entonces llega la pandemia y Pedro nombra a Cabezón embajador en misión especial para la crisis internacional del COVID-19 y la salud global. Sin ninguna experiencia sanitaria, 60.000 pavos al año por unas funciones bastante fantasmales.
Cuando pasó la pandemia fue reacomodado como consejero delegado de un chiringo público llamado Empresa Nacional de Innovación y luego recolocado como secretario adjunto de organización y acción electoral en la Secretaría de Organización PSOE. Bajo su etapa en la ejecutiva se produjo la misteriosa desaparición de las denuncias internas por acoso sexual contra Paco Salazar. Lo que no sabíamos y ha desvelado El Confidencial es que durante todo ese tiempo el señor Cabezón estaba evadiendo impuestos a través de estructuras societarias falsas y testaferros costarricenses. Así que suponemos que Pedro cesará inmediatamente a su amigo Cabezón en coherencia con sus propias palabras:
"La cuestión no es solamente la legalidad, la cuestión también es la ejemplaridad, la moral en la política... si yo tengo en la Ejecutiva Federal de mi partido... a un responsable político que crea una sociedad interpuesta para pagar la mitad de los impuestos que le toca pagar, esa persona al día siguiente estaría fuera de mi ejecutiva".
Al día siguiente es hoy, Pedro. Qué político tan entrañable era antes de pasarse los días y las noches oliendo a napalm.