"Los resultados en Castilla y León deberían provocar ya, pero ya, el desbloqueo de las negociaciones que estaban pendientes"
Jorge Bustos analiza el resultado electoral, después de que el PP se alzara como el ganador con 33 procuradores
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Ya te anticipo que no ha habido demasiadas sorpresas en Castilla y Leún y que la mayoría de las encuestas han acertado, al menos en sus pronósticos generales, aunque no han clavado las horquillas. Bueno, todas han acertado más o menos el CIS, eh, el CIS de Tezanos que vaticinó para el PP y Vox cinco puntos menos de lo que finalmente han conseguido y que infló en siete puntos las listas del PSOE, de Podemos y de la coalición entre Sumar e Izquierda Unida.
Vamos, que no han acertado en nada los chicos de Tezanos, pero es que el CIS no es una casa de encuestas, es una casa de citas donde Tezanos declara su amor a Pedro cada cierto tiempo. En fin, el Partido Popular ha ganado las elecciones con el 35,5% de los votos, cuatro puntos y dos procuradores más respecto de las elecciones de 2022. De 31 pasa a 33, gana en siete de las nueve provincias de esta región, menos en León y en Soria, en todas las demás. Aumenta su distancia con el Partido Socialista al que deja a 4,6 puntos. Le ha metido el triple de distancia que en 2022 y duplica los votos de Vox al que saca ahora más de 200.000 votos. Pero, al igual que ocurrió en Extremadura y Aragón, ha sido una victoria insuficiente para el PP para gobernar en solitario, debe pactar ahora con la formación de Santiago Abascal. Y Vox es otra de las noticias de la noche electoral porque también ha crecido, pero bastante menos de lo esperado, apenas un punto. Se queda con el 18,9% de los apoyos.
Es verdad que gana un procurador más, pasa de 13 a 14, pero no alcanza esa cifra que se había marcado, esa cota psicológica del 20% que tanto deseaba y del que tanto empezaba a presumir. Hay que aprender a manejar la gestión de las expectativas, porque si las hubieran gestionado mejor ahora podrían vender un crecimiento sensato. Oye, un procurador más no es mucho, pero cuanto te pasas el día hablando de la ola imparable y de duplicar y de sustituir al PP, pues bueno, luego llega la realidad. Eso sí, siguen teniendo la llave para formar gobierno, aunque ahora tendrán que sentarse a negociar con el PP, digamos, con los humos bajados, bajados por los ciudadanos que quizá han castigado esa estrategia del bloqueo exhibida en Extremadura y en Aragón. Y el Partido Socialista también sube, no tanto en porcentaje, que se vuelve a quedar en el 30%, como en procuradores, pasa de 28 a 30. Es un pequeño alivio, una derrota digna después de los batacazos históricos en las elecciones extremeñas y aragonesas, pero al fin y al cabo es una derrota más, diga lo que diga ahora el del superhéroe de la paz y contra el Hodio.
Uno de los motivos de que el PSOE amortigüe el golpe es que la izquierda a su izquierda se queda en la nada más absoluta. Podemos pierde el escaño que tenía, pasa del 6% de hace 4 años al 0,74. Tampoco ha logrado representación la candidatura conjunta de Sumar Izquierda Unida. Toda la extrema izquierda la fagocita el socialismo. En cuanto a las formaciones regionalistas, bueno, Unión por el Pueblo Leonés mantiene los tres procuradores que tenía se queda como estaba por Ávila también conserva el suyo y Soria ya es una de las grandes derrotadas de la noche porque pierde la mitad de los votos y pasa de tres escaños a tener tan solo uno, seguramente Soria ya ha tenido que competir con un candidato socialista de Soria que le habrá quitado un buen puñado de votos. Bueno, estos son los hechos, los datos que nos ha dejado la noche electoral en Castilla León. Ahora toca hacer algunas reflexiones sobre estos resultados.
Las conclusiones tras los resultados
La primera conclusión que sacamos es que la derechización se consolida en España. Al igual que ocurrió en Extremadura y en Aragón, el bloque de derecha supera con creces el 50% de los votos y no hay alternativa posible para que la izquierda la gobierne. Y los ciudadanos de todas las partes de España lo están diciendo sistemáticamente cada vez que les ponen una urna delante, “no al sanchismo”. Segunda conclusión, golpe de autoridad del bipartidismo, porque estas elecciones en Castilla León han dejado claro que allí no gustan los experimentos. Los experimentos con gaseosa y lejos de los viñedos a ser posible.
Los habitantes de esta comunidad siguen apostando por la estabilidad, por partidos de gobierno con experiencia en la gestión, no por expertos en TikTok, ni por el postureo en redes sociales, ni por el carisma arrollador, no, no. Partidos de gestión estables, hechos y no dichos. Y una tercera reflexión está ya en el plano nacional. Estos resultados deberían provocar ya, pero ya, el desbloqueo de las negociaciones que estaban pendientes. De entrada, Alfonso Fernández Mañueco, que es el gran triunfador de la noche por su subida y sobre todo porque ha logrado contener a Vox, ha tendido ya la mano a todos los partidos para negociar en la región, a todos menos a uno.
Unas negociaciones que van a empezar según Mañueco hoy mismo y al igual que en Extremadura y que en Aragón, el único camino posible pasa por negociar con Vox, pero ahora con una diferencia clave respecto de las citas con las urnas de de Extremadura y de Aragón, y es que Vox parece haber tocado techo. Es innegable que ha conseguido más apoyos, un procurador más, pero esa ola imparable que hablaba de romper el techo del 20% de los votos y que amenazaba incluso con sustituir la hegemonía en el bloque de la derecha del Partido Popular, pues ha chocado con la realidad. ¿Y por qué ha chocado con la realidad?
Hay quien dirá que son los líos internos, que mitad de la campaña te cargas a uno de los fundadores del partido con Ortega Smith, te dimite y te cargas también al jefe del partido en Murcia. Dimite el portavoz en Zaragoza. Puede ser, es una posibilidad. La división nunca suma. Yo me inclino más por pensar que ha sido que ha habido un cierto voto de castigo por la estrategia del bloqueo en Extremadura y en Aragón. La gente vota buscando una utilidad para su voto. Quiere que su voto se transforme en poder. Eso no ha pasado todavía en Extremadura y tampoco en Aragón. Y poner como prioridad ganarle terreno al Partido Popular antes que entenderse con los de Feijóo para darle un gobierno a los ciudadanos, no se ve igual desde la votancia que decía el clásico, que que desde la militancia o desde la dirección.
Los ciudadanos están pidiendo con sus votos que PP se entienda con Vox y que Vox se entienda con el PP. Y claro, con estos resultados, con la mala gestión de sus expectativas, Vox se va a tener que sentar ahora en una posición de inferioridad respecto de la que tenía hace apenas unos días. Y eso, por mucho que lo disimulara, claro, como su obligación, se notó ayer en las palabras de Santiago Abascal, que ya habla claramente de alcanzar acuerdos.
Bien está escuchar siempre el mensaje de los ciudadanos. Lo digo porque algunos pensaban dentro de ese partido que podían llegar a las generales sin acordar nada, sin mancharse las manos, dejando que el PP se fuera desgastando. Bueno, pues parece que no es el PP el que se gasta con esa estrategia. Sigue sin aclarar Abascal si pedirán consejerías. Es una táctica que les había funcionado hasta ahora, pero estas elecciones en Castilla y León suponen, sin duda, un serio toque de atención a esta manera de hacer política, la de intentar sacar provecho de todo desde el burladero, eh, sin tocar la cruda y sucia realidad, sin asumir responsabilidades de gestión y sin rendir cuentas de las decisiones que se toman ante los ciudadanos. Eso es muy fácil.
El mandato de las urnas en las tres elecciones que llevamos ha sido nítido. El PP debe gobernar y Vox debe permitir esa gobernabilidad sin renunciar a sus condiciones, pero dentro de lo razonable, desde dentro o desde fuera, pero pactando con el compromiso, además, de agotar la legislatura, nada de espantadas a mitad de mandato, no hay otra, porque el espaldarazo de estos comicios al bipartidismo envía además otro mensaje que es uno que llevaban lanzando desde Génova hace algunas semanas y del que deberían empezar a tomar nota en la sede de Bambú. Esto no va de Vox contra PP y PSOE. El PSOE es el malo y el PP es el PSOE azul, ¿no? Este mantra que llevamos meses escuchando de los genios del partido de Abascal, no esto no es Vox contra el bipartidismo, esto va del PP y Vox contra Pedro Sánchez.