"La rebaja al 10% del IVA de los carburante tiene tres problemas; es demasiado generalizado, lo asumirán las autonomías y en 30 días tiene que convalidarse"
Jorge Bustos analiza las medidas del Gobierno para la crisis energética que ya entraron en vigor este domingo
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Y la incertidumbre sigue reinando hasta ahora en Ormuz. El estrecho continúa prácticamente cerrado por amenaza de dron iraní o de mina marina y Donald Trump se ha propuesto reabrirlo a golpe de ultimátum. Su planteamiento es tan simple como peligroso. Les vine a decir a los ayatolás que si en las próximas 48 horas no abren el paso marítimo a todos los barcos que quieran navegar por allí, les va a apagar el país por completo, bombardeará todas las centrales de producción de electricidad y dejará Irán a oscuras. ¿Y qué han contestado los ayatolás? Pues que si Trump cumple su ultimátum, que por cierto expira mañana martes, ellos tampoco se van a quedar quietos. Prometen hacer añicos todas las infraestructuras de energía del Golfo. Y, ojo, también las plantas de desalinización. Y de esas plantas dependen todos los países árabes aliados de occidente para beber, para regar, para vivir en definitiva. Bueno, pues esta es la situación ahora mismo.
Estamos a mitad del ultimátum. Ormuz sigue cerrado y todo el planeta contiene la respiración, mientras los habitantes del Golfo, los que puedan, acopian garrafas de agua por si acaso. Pero calma, porque no todo está perdido, hay una tercera vía, una voz potente, ha irrumpido en la escena global, ha hablado Pedro Sánchez. Se conoce que ayer por la tarde ya había terminado de escuchar el nuevo disco de Gorillaz y de leer las cartas de sus admiradores en todo el mundo y decidió enviar un mensaje de paz que habrá resonado del uno al otro con fin de Washington a oriente próximo. Bueno, en realidad no ha hablado, ha puesto un tweet, un tweet que dice así: "El gobierno de España exige la apertura del estrecho de Ormuz y la preservación de todos los yacimientos energéticos de Oriente Medio". Fin de la cita. Exige, ¿ha quedado claro, chicos malos? Exige. Ya estáis guardando los misiles balísticos y devolviéndolos cazas al hangar. Pedro Sánchez es el Chuck Norris de la paz.
Las dos guerras mundiales, de hecho, estallaron únicamente porque Pedro todavía no había nacido. Me imagino esta mañana los ayatolás leyendo aterrorizados el tweet de Sánchez. Y a Trump lo mismo, me imagino a Jamenei Junior llamando a Donald por el teléfono rojo. “Oye, ¿ya has visto el tweet de Pedro? ¿Y ahora qué hacemos? Hay que parar esta locura como sea, ¿eh? Tienes razón, Mojtaba. Como dice Pedro, el mundo no debe pagar las consecuencias de esta guerra. Ahora mismo doy orden al portaaviones Gerald Ford y al Abraham Lincoln de que vuelvan a casa. Cuelga tú que no. Cuelga tú que no, tonto. Cuelga tú y viva la paz. Hagamos el amor y no la guerra”. Y ya estaría. ¿Ves qué fácil es la diplomacia?
Lo curioso de esta historia es que la cara de nuestro superhéroe de la paz ha acabado patrocinando los misiles que Irán lanza contra Israel o contra los países del Golfo. Está circulando en redes un vídeo atribuido a la propaganda iraní en el que se decora un supuesto misil con una foto de Pedro y un texto de agradecimiento en parsi por su oposición a la guerra. Dice el texto: “esta guerra no es solo ilegal, sino inhumana. Gracias, primer ministro”. Solo les falta añadir una posdata: “desaladora kuwaití destruida por cortesía del Ministerio de la Paz, Gobierno de España”. Qué papelón, Pedro.
El decreto de las ayudas al carburante
A propósito de las consecuencias de la guerra, ayer entraban en vigor las medidas aprobadas el viernes por el gobierno, incluida la rebaja al 10% del IVA de los carburantes, la luz y el gas. ¿Significa eso que ya vamos a empezar a notarlo a partir de hoy? Pues sí, en principio sí. Al llenar un depósito te puedes ahorrar unos 10 € respecto de la semana pasada, dependiendo, pero más o menos así a ojo por llenarlo 10 € que no está mal. Nunca es tarde para redescubrir el liberalismo, para dejar de asfixiar al contribuyente para darse cuenta de que bajar impuestos no te convierte en un fascista ni en un libertario de motosierra, te convierte en alguien sensible a las apreturas de la clase media y trabajadora. Entonces, ¿cuál es el problema de esta medida? Pues yo no veo uno, sino tres. Primero, que para los sectores más afectados el plan es insuficiente y para los expertos económicos es muy poco quirúrgico y demasiado generalizado, poco progresivo, afecta al rico y al pobre. Hombre, las buenas políticas públicas se diseñan directamente para beneficiar al vulnerable.
Segundo, que será las autonomías las que finalmente tengan que asumir el ajuste, esa pérdida de recaudación porque son las que se encargan de financiar el estado del bienestar, aunque sea Moncloa la que se ponga la medalla. Y en tercer lugar, la gran pregunta, ¿hasta cuándo? ¿Hasta cuándo van a durar estas medidas? Porque antes de 30 días ya sabes que el decreto tiene que ser convalidado en el Congreso, cosa que sí parece bastante factible. Estas yo creo que estas van a ser 100% convalidadas. Las ayudas a la luz al gas o a la gasolina porque hay una mayoría de derechas en el Congreso contando a PNV, Junts y al propio PP que sí está por labor de bajar impuestos y estipular ayudas directas. Pero es que hay otro decreto. Ya sabes lo que pasó el viernes. El último bodevil del gobierno de colisión. Sumar se negó a entrar en la sala del Consejo de Ministros si el PSOE no les concedía la prórroga por 2 años más de los contratos de alquiler. O sea, querían preparar otro decreto para ella, mezclando la bajada de impuestos con el escudo social.
Pero claro, los ministros socialistas y Sánchez a la cabeza sabían perfectamente que si incluían las exigencias de Sumar y de la ultraizquierda se les caía el decreto entero. Así que tomaron una decisión que parece salomónica, pero solo es ridícula. Se inventaron dos decretos, un segundo decreto de juguete para que Yolanda y sus amigos puedan agitarlo delante de su menguante electorado y presumir de lo mucho que presionan al PSOE. A ver si cuela. Evidentemente este segundo decreto, el de izquierdas por decirlo así, el de los alquileres, será tumbado en las cortes porque no hay una mayoría de izquierdas en el Congreso, por mucho que se empeñe Pedro Sánchez. Ahora bien, Sumar se conforma con el postureo.
Se nos vienen encima días de propaganda de Yolanda y compañía para vender su heroico plantón del viernes que obligó al pobre Sánchez a prorrogar el escudo social, aunque es un escudo de papel que no sirve para cubrir a nadie, ni siquiera Yolanda y compañía. Claro, viendo la humillación a la que el PSOE una vez más ha vuelto a someter a su socio minoritario y viendo los resultados electorales de de la fagocitación de la extrema izquierda por parte de Sánchez, uno pensaría en buena lógica que Sumar se plantea salir definitivamente del gobierno, no romper la coalición. Sería lo normal, digo. Pues no, ¿sabes por qué no? Porque esto ya ha pasado antes.
Yolanda Díaz, vicepresidenta del Gobierno de España en junio de 2025 se puso campanuda para verbalizar un ultimátum de sumar al PSOE si no acepta sus medidas. ¿Y qué pasó? Nada. Se planteó a alguien en ese artefacto de trepa llamado Sumar dejar el cargo para aferrarse a sus principios. Pues entre principios y moqueta eligieron la moqueta. Pero te doy otro ejemplo: “Tiene que dar garantías y las va a dar”, decía muy seria, muy enfadada Yolanda Díaz en julio del año pasado para exigir el fin de los aforamientos y la aprobación de una ley que impida a las empresas implicadas en casos de corrupción contratar con la administración pública. ¿Se han acabado los aforamientos? ¿Hay en marcha alguna ley para castigar a las empresas corruptas? Pues tampoco.
Pero la madre de todos los ultimátums de chichinabo de Sumar ocurrió cuando en plena escalada de casos de corrupción socialista, don Ernest Urtasun frunció el ceño, se aclaró la voz, buscó las palabras más contundentes de su diccionario y dijo:
"Necesitamos explicaciones y necesitamos una remodelación del gobierno urgente para poder seguir avanzando. Que si la respuesta es que no, ¿cuál es la respuesta que da el Partido Socialista?"
Pues que no. ¿Y qué pasó? Nada. Hubo remodelación del gobierno como exigía Urtasun. No, hubo una carcajada de Pedro que llegó hasta Soto del Real. Así que el paripé a lo Pimpinela del viernes pasado no es más que un nuevo capítulo de ofendidismo sin consecuencias. ¿A dónde van a ir los ministros de Sumar? Que estén mejor que dónde están, aparte de la ceremonia de los Oscar. Claro, eso sí luego que no se quejen cuando sus votantes terminen de abandonarlos.