"No sé qué lleva Sánchez a elegir de ministro de Hacienda a un tipo relacionado con contratos a la trama de Ábalos y Koldo"
Jorge Bustos analiza el nombramiento de Arcadi España en sustitución de María Jesús Montero y Carlos Cuerpo como nuevo vicepresidente primero
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Lo primero que te voy a recordar es que mañana sábado cambia la hora. Cambia la hora. Hay que adelantar los relojes. A las 2 de la mañana serán las 3. Del sábado al domingo. A las 2 serán las 3, es decir, dormimos una hora menos. Y el reloj, precisamente el reloj puede servirnos como metáfora de la jornada informativa de este viernes. Pocos minutos después de las 6 en punto de la tarde de ayer jueves, el reloj vital de Noelia Castillo se paró para siempre. Tenía 25 años y no cumplirá un segundo más. Algunos, incomprensiblemente, están celebrándolo como una victoria política.
Otros, incomprensiblemente también, están lamentándolo como una derrota ideológica, pero es más grave que eso. Es una quiebra moral, es un fracaso colectivo. Las manecillas del reloj se detuvieron en una habitación del centro sociosanitario de Sant Camil de Sant Pere de Ribes en Barcelona. Noelia estaba sola en ella por decisión propia. No quería estar rodeada de familiares ni de amigos.
De hecho, la seguridad del hospital llegó a bloquear el paso a su mejor amiga, que quería despedirse. Y fue así como recibió la combinación letal de fármacos que le pararon el corazón después de que Noelia ratificara su voluntad de morir a los médicos que la asistieron.
De nada sirvió el intenso movimiento social que se levantó a última hora de ayer ofreciendo alternativas, alternativas de vida, paliativos para su dolor. Desde ayuda económica desinteresada hasta asistencia profesional gratuita. Todo fue en vano. Poco después de las 6 de la tarde de este jueves, Noelia perdió la vida y el estado y la sociedad en su conjunto certificaron un fracaso, el de no haber sido capaces de ofrecer otra salida a una chica de 25 años que no fuera la muerte. Todo con el beneplácito de la ley, eh, faltaría más. Perfectamente legal todo, perfectamente regulado.
Los 13 folios que ocupa la ley de la eutanasia en España, por cierto, redactada con una prosa bastante ortopédica, una prosa que en teoría excluía la patología mental como supuesto de eutanasia, pero hoy esa vía ha quedado inaugurada, el procedente está sentado.
Noelia es ya una de las 1.123 personas que han optado por la eutanasia en España, es la tercera más joven en conseguirlo, pero su caso es muy particular. Aquí hemos repetido y lo volvemos a hacer, que nadie puede ni debe juzgar a Noelia ni probablemente imaginar su sufrimiento. Pero es nuestro deber como ciudadanos preguntarnos hasta qué punto el Estado debe paliar esa angustia o secundarla hasta el extremo de facilitar la muerte al que lo pida, en las condiciones en las que lo está pidiendo, sin detenerse a ofrecerle otras opciones. Esta es una reflexión que puede compartir cualquiera. No hace falta ser creyente. ni siquiera católico.
Aquí hablamos para todo el mundo, porque el riesgo del precedente que se acaba de sentar puede tocarnos de cerca a cualquiera. El riesgo de que, como ha ocurrido ya en Canadá, se normalice esta escalofriante salida administrativa que es la eutanasia por razones psicológicas. En el día de ayer hemos tenido que oír o leer opiniones vergonzosas de una confusión moral bastante inquietante, gente que se dice progresista que ha acabado jaleando la inyección letal solamente para hacer rabiar al adversario ideológico. Pero también hemos leído reflexiones provechosas, una de ellas la ha hecho Alberto Núñez Feijóo y como no es habitual que un político (tampoco del PP) reflexione con equilibrio y hondura sobre casi nada, te voy a leer un fragmento de su tweet.
“Muchas personas me pidieron un pronunciamiento público sobre Noelia. No lo he hecho hasta ahora porque creo que el asunto merece más que la ligereza de estas horas y la brevedad con la que mañana nos fijaremos en otra cosa. Este caso nos exige una reflexión profunda. Las instituciones que debían proteger a Noelia le fallaron desde la infancia y de una manera tan desgarradora que debemos pedir perdón y algo más que palabras. Una sociedad justa no mide su progreso por cuántas muertes permite, sino por cuánta vida cuida hasta el final. Porque la vida humana es digna siempre”.
Pues eso es. Pero igual que te digo que este es un debate que atañe por igual a ateos, a agnósticos, a creyentes, a todo el mundo, también tiene derecho a terciar en él la Iglesia. Faltaría más. Aunque solo sea porque ninguna institución acumula más experiencia en el cuidado de enfermos terminales que la Iglesia en los últimos 2000 años. Monseñor José Mazuelos, que es obispo de Canarias, y responsable de la defensa de la vida en la Conferencia Episcopal ha dicho esto.
“Por eso nos parece una barbaridad que ante una debilidad humana, ante una persona débil, se coja por el camino del medio y se elimine y se le aplique la eutanasia. Lo humano realmente es abrir camino para ayudar a los débiles, para fortalecer a los débiles y para acompañar aquellos momentos de dificultad que vive toda persona humana cuando se encuentra con la enfermedad, incluso con la muerte”.
En cualquier caso, el reloj de Noelia se ha parado, descanse al fin en la paz que no pudo encontrar en vida.
Nuevo vicepresidente y ministro de Hacienda
Y a la misma hora en que se consumaba la muerte de Noelia, pasada las 6 de la tarde, comparecía Pedro Sánchez en Moncloa para anunciar los cambios más bien cosméticos en su gobierno tras la marcha de María Jesús del Gran Poder como candidata del PSOE a la presidencia de ese lugar indigno de su grandeza que se llama Andalucía porque, a pesar de todo, ella ya nos ha explicado que se va a sacrificar por los aborígenes de su tierra les va a llevar el progreso, el fuego, la rueda, la sanidad pública, todas esas cosas desconocidas de Despeñaperros para abajo. Eso lo va a llevar María Jesús.
Bueno, pero el nombre propio, aparte de María Jesús Montero, en la que se deshizo en elogio su jefe para impulsar su campaña, que la tiene un poquito difícil, un poquito cuesta arriba, el nombre propio fue el de Carlos Cuerpo. Pues Pedro rompe con su tradicional postureo feminista de colocar a mujeres en la vicepresidencia y elige al menos sanchista de sus ministros. Es como si se estuviera corrigiendo a sí mismo, vistos los resultados electorales. Ha escogido al menos agresivo con el adversario y a uno de los que tiene más preparación técnica. Cuerpo no tiene carne del PSOE y es capaz de conceder entrevistas a medios críticos como a este programa, sin ir más lejos.
Pero, ¿sabes lo que pasa? Que yo ya he visto a demasiados técnicos convertirse en sanchistas desorejados al lado de Pedro, Calviño, Fernando Grande-Marlaska, en fin. Así que no sé si hacerme ilusiones con Carlos Cuerpo porque igual dentro de 3 meses le estamos llamando Carlos Cuerpo a Tierra. Ojalá me equivoque. Y como ministro de Hacienda aparece el economista Arcadi España. No confundir con el columnista de El Mundo Arcadia Espada. Ayer le mandé Arcadia Espada un mensaje para felicitarle, "Te has salvado por una letra." Y me contestó, "Qué mal rato he pasado pensando que se equivocaba."
Bueno, Arcadia España tiene el difícil reto de superar a María Jesús Montero como la ministra más recaudadora de la historia. En cambio, tiene muy fácil igualarla en otro registro, que es no ser capaz de aprobar ningún Presupuesto General del Estado. Para gran público Arcadia España es más bien un desconocido, así que te diré que hasta ahora era secretario de Estado de Política Territorial con Ángel Víctor Torres y que fue el delfín de Ximo Puig en Valencia como consejero de Obras Públicas y de Hacienda.
Y quédate con este dato porque cuando uno trata de documentarse sobre el señor España le llama la atención varios titulares llamativos. Por ejemplo, que en su etapa como consejero valenciano Arcadia España adjudicó contratos millonarios al empresario José Ruz. ¿Y quién es José Ruz? Pues es un empresario valenciano que está imputado por haber pagado mordidas a José Luis Ábalos y a Koldo García, porque además Ruz era el tipo que pagaba el piso aquí en Madrid que servía de picadero al exministro para sus encuentros personales con concubinas de catálogo, por decirlo finamente.
Yo no sé qué lleva Sánchez a elegir de ministro de Hacienda a un tipo relacionado con contratos a la trama de Ábalos y Koldo. A lo mejor es que sencillamente no hay más banquillo o a lo mejor es que la gente que se presta este trabajo para el añito que queda, pues no viene precisamente del Instituto de Tecnología de Massachusetts.