"¿Y si a Marruecos le da por reclamar las aguas territoriales de Canarias ahora que es un socio mucho más confiable para Trump que España?"

Jorge Bustos analiza la decisión de España de negar el uso de las bases de Rota y Morón a Estados Unidos

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Te voy a leer solamente tres titulares de ayer mismo. Primer titular, Estados Unidos no descarta enviar tropas sobre el terreno a Irán. Segundo titular, los precios del gas se disparan casi un 50% en Europa. Tercer titular, Macron afirma que no dudará en usar el arma nuclear para proteger los intereses europeos. Esto no es un cómic de Marvel, esta es la crónica de un día más de 2026. Hoy se cumplirá el cuarto día de una guerra a la que ya podríamos bautizar como la tercera guerra del Golfo. La primera fue la de Bush padre, la segunda la de Bush hijo y la tercera esta de Donald Trump en compañía de Benjamín Netanyahu.

Y precisamente Trump habló ayer para decir que no le importan las encuestas, que a su operación 'furia épica' aún le faltan los ataques más destructivos y que por derrocar al régimen iraní está dispuesto a enviar pasó el terreno. De momento está claro que Donald no se aburre manejando el ejército más poderoso de la Tierra, pero veremos qué pasa dentro de cada cuatro semanas devastadoras y con su popularidad cayendo. Veremos si entonces sigue sopesando la posibilidad de desembarcar marines en Irán, porque si lo hace significaría que se ha dado cuenta de que es imposible de poner una dictadura de medio siglo desde el aire a base de bombardeos.

Otra cosa es que esta amenaza forme parte de la estrategia de presión psicológica que siempre despliega Trump antes de una negociación. Y esa negociación, si somos realistas, no apunta, por desgracia, al desmantelamiento del régimen por completo, a la liberación del pueblo persa oprimido por una casta de clérigos asesinos. Más bien se trataría de encontrar una solución posibilista, o sea, de acabar sentando en la mesa a algún interlocutor del agrado de Donald, una especie de Delcy con turbante, decíamos ayer, una especie de ayatolá moderado, si es que eso existe, un cacique manejable, vamos, que no permita una transición democrática digna de ese nombre, pero que tampoco se ponga a enriquecer uranio como un loco, ni a patrocinar el terrorismo internacional, ni a amenazar a Israel.

Y en ese caso, claro, las ansias de libertad de los iraníes se verían frustrados, como frustrados están de momento los venezolanos. Por eso anuncia María Corina que vuelve a Venezuela, para levantar la esperanza que la gente no se desmoralice bajo el régimen de Delcy. Y ojalá me equivoque, pero conociendo a Trump no cabe esperar un enorme sacrificio de recursos militares para propiciar un genuino cambio de régimen, que en realidad es la aspiración de Tel Aviv más que la de Washington. Pero bueno, veremos cómo evoluciona esta guerra.

De momento, la reacción enloquecida de los Ayatolás disparando misiles a todos los países árabes del otro lado del Golfo, solo ha conseguido fortalecer la alianza entre esos países, Israel y Estados Unidos. O sea, los mismos que firmaron los acuerdos de Abraham, que Irán quiso torpedear, encomendando a Hamás la masacre de aquel fatídico 7 de octubre en territorio israelí. Dos años después, el líder fanático que encargó esa matanza, Ali Jamenei, está muerto. Sus milicias terroristas en Palestina y en Líbano están descabezadas y la República Islámica de Irán está más sola y débil que nunca. Jugada maestra, Ayatola.

Las bases de Rota y Morón

Y hablando de España, me temo que nos estamos quedando cada vez más aislados en la Unión Europea y en la OTAN. Con Pedro Sánchez esto no es novedad, pero sí es cada vez más preocupante porque resulta que Estados Unidos está está retirando aviones militares de las bases de Rota y de Morón para llevarlos a Alemania. ¿Por qué? Porque el gobierno de España se niega a prestar las bases para ninguna operación relacionada con Irán. Dice Margarita Robles que sin amparo de la legalidad internacional no hay bases que valgan.

A ver, una cosa, ministra. Igual no se ha dado usted cuenta porque ha pasado demasiado tiempo cerca de Yolanda Díaz, pero acaba de estallar una guerra que involucra nuestros aliados y nuestros aliados están tomando partido. Alemania, Francia, Reino Unido, Italia están con Estados Unidos y con Israel. ¿Se puede saber con quién vamos nosotros? Con Donald no, porque es muy malo. Y con los Ayatolas tampoco. Entonces, ¿con quién vamos? ¿Con el árbitro? ¿Con la ONU? ¿Y vamos a dar elecciones de democracia Alemania que está acogiendo los aviones a los que nosotros no dejamos operar desde Rota y Morón para que no se enfaden Ione Belarra y Arnaldo Otegi o qué? ¿Pero nos damos cuenta de que estos gestos que se disfrazan de respeto al derecho internacional Pero son puro tacticismo doméstico, van a tener consecuencias?

¿Y si a Marruecos, que ahora es un socio mucho más confiable para Trump que España, le da por reclamar, yo qué sé, las aguas territoriales de Canarias, por ejemplo? ¿Va a ir a defenderlas doña Margarita con casco y chaleco? ¿Y si Rusia activa revueltas en el Sagel? ¿Quién nos va a ayudar cuando vengan por la frontera sur? ¿Les mandamos una gala de los Goya? Por cierto, ayer por la tarde Pedro desde el Mobile se puso a presumir de amistad estadounidense porque Amazon va a invertir miles de millones en España. ¿Y esto? ¿Es una forma de compensar el error de lo de las bases por la mañana o es que los tecnoligarcas han pasado a ser amigos ya? Porque ya se pierde uno con tanto volantazo.

Comparecencia de Zapatero

Pero este pacifismo malentendido como de poema infantil de Gloria Fuertes viene en realidad de un hombre llamado José Luis Rodríguez Zapatero. Ayer tuvo una mañana complicada e en la comisión del senado, porque enfrente tenía, y esto es excepción en ese tipo de comisiones, a un interrogador que se había preparado la intervención de verdad, Fernando Martínez Maíllo, y lo acorraló argumentando con solidez lo que cada día resulta más obvio a cualquier observador, que análisis relevante era una sociedad instrumental para el cobro de comisiones y que los informes que Zapatero facturaba por una pasta a esa sociedad son un corta y pega.

Zapatero ya no supervisa a nubes, ahora supervisa rescates de empresas venezolanas. Lo del peloteo a Bildu es repulsivo, pero era un cebo para desviar nuestra atención en los medios de lo que le importa y le preocupa a Zapatero, que es Venezuela. No caigamos, no piquemos en ese cebo. Que le cuente sus ansias infinitas de paz al juez.