"El Gobierno recauda como nunca porque no ha deflactado el IRPF y ahora va a recaudar más todavía gracias a la probable subida de la inflación de la que está avisando el FMI"

Jorge Bustos analiza la propuesta de medidas económicas para palias las consecuencias del conflicto en Oriente Medio

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Hoy cuenta el diario del Mundo que la presidenta de la comisión ha confesado tener dos problemas en la Unión Europea. Uno es Sánchez y otro es Orban. Los dos extremos que miran por su exclusivo interés, el extremo zurdo y el extremo diestro. Uno tira hacia China, el nuestro, y otro tira hacia Rusia, el húngaro. Pero Von der Leyen no quiere romper el vínculo atlántico con Donald Trump y no por cobardía, ni por vasallaje, ni por servilismo y todas esas tonterías que se dicen, sino porque es alemana y Alemania está cerca de Rusia y Rusia está gobernada por un tirano imperialista decidido a expandirse hacia el oeste por la fuerza de las armas, aprovechando la debilidad militar de Europa y la indiferencia de Estados Unidos, cuyos intereses geoestratégicos están girando a toda velocidad. Abandonan Europa para centrarse en Asia. Estas son las condiciones reales en que se desenvolverá la vida de los europeos en los próximos años, quizá en todo el siglo XXI. Y por eso Von Der Leyen pide que nos atrevamos a mirar la realidad tal como es. 

Que las ansias infinitas de paz no nos lleven a equivocarnos de enemigo ni una lágrima por los ayatolás. Es el mismo realismo que ejerce Macron, que ayer pasó revista a la tropa del portaaviones Charles de Gaulle en Chipre, donde anunció el despliegue, ojo, de una operación militar marítima sin precedentes entre el Mediterráneo Oriental y el Mar Rojo para garantizar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, por el que pasa o pasaba el 20% del petróleo mundial. En esa operación naval en principio va a participar nuestra mejor fragata, la Cristóbal Colón. Y eso significa que nuestra fragata podría quedar expuesta a los ataques de los drones iraníes sobre el estrecho de Ormuz.

Así que estamos metidos en esta guerra, nos guste o no, porque ningún miembro de la Unión Europea o de la OTAN puede quedarse al margen cuando atacan a Chipre, que está en la Unión Europea, o cuando atacan a Turquía, que está en la OTAN. Y eso es exactamente lo que pasó ayer, que los sistemas de defensa de la OTAN derribaron a un misil iraní que entró en espacio aéreo turco. Y ojo, porque es el segundo incidente de este tipo en menos de una semana. Fueron las defensas aéreas estadounidenses las que ejecutaron materialmente el derribo, pero en el seguimiento del proyectil autopropulsado colaboró la batería Patriot que España tiene desplegada en la base turca de Incirlik, que está en la provincia de Adana. Nuestros soldados han colaborado con Estados Unidos ayer en el derribo de un misil iraní. No sé si Albares querrá llamar a eso cooperar o no querrá llamarlo cooperar, pero eso es cooperar. Cooperar militarmente con Donald Trump. Y el gobierno debería reconocerlo porque no hay nada de lo que avergonzarse. Además, de lo único que hay que avergonzarse es de agitarle más adolescentes como el no a la guerra por razones electorales.

Medidas económicas

Viendo la escalada de la guerra, el Fondo Monetario Internacional ha recomendado a los gobiernos prepararse para lo impensable. Se refiere a una crisis inflacionaria provocada por el alza del precio de la energía. Y en ese contexto de inquietud, el Partido Popular demostró ayer reflejos, que no es una cosa que suceda a menudo, ¿verdad? Y se adelantó al gobierno para proponer un paquete de medidas que ayuden a paliar el impacto de la suvida de los precios de los combustibles por culpa de la guerra. Y son medidas que suenan bastante oportunas. Por ejemplo, bajar un IVA de la energía o suprimir el impuesto de generación eléctrica. Pero cuando le preguntaron a María Jesús Montero qué le parecían estas medidas, esta fue la respuesta:

"Curiosamente el Partido Popular no nos va a a sorprender siempre lo que plantea es bajada fiscal. No tiene ninguna idea innovadora, ninguna idea que nos permita ver que que tienen imaginación más allá de lo que ya el gobierno hizo en otras ocasiones, pero lo que plantean es ni más ni menos que una parte fiscal que en la guerra de Ucrania ya el gobierno la acometió, o sea, que para ellos un cortapega".

A ver, ministra, que no es cuestión de imaginación, que esto no es el concurso literario de Aena. Se trata de aliviar el bolsillo a la clase media y trabajadora, que ya está suficientemente castigada por la presión fiscal de este gobierno. Un gobierno que recauda como nunca porque se ha beneficiado de la inflación sin deflactar el IRPF, o sea, sin devolver a los ciudadanos el extra de recaudación que está ganando por la inflación al gobierno. Y ahora va a recaudar más todavía gracias a esta probable subida de la inflación por la guerra de Irán de la que está avisando el FMI.

Pero la reacción de la ministra Montero cuando oye hablar de bajar impuestos es reírse. Es una risa inquietante esta. ¿De qué se ríe la ministra de Hacienda? ¿O de quién se ríe, mejor dicho, se ríe del contribuyente español? O quizás se está riendo de sí misma preventivamente, porque igual acaba haciendo lo que ahora se resiste a hacer. Ahora se resiste a hacerlo porque lo pide el PP. Pero cuando estalló la guerra de Ucrania y se produjo aquella espiral inflacionaria, bajaron el IVA, a regañadientes, pero lo hicieron. Y Carlos Cuerpo, ministro de Economía, no ha descartado repetir ahora la fórmula. Y quizá entonces doña Montero se tenga que tragar esa risita y nos baje un poquito los impuestos, un poquito aunque sea. Y aunque lo proponga el PP, aunque coincida con el PP, no pasa nada por cambiar de opinión y plagiarla del otro, como bien sabe el jefe de María Jesús.

Esta semana no hay sesión de control porque el domingo hay elecciones en Castilla León, pero lo que está ocurriendo en Oriente Próximo no se puede despachar con el postureo hippie de la semana pasada a través de un plasma. El presidente del gobierno tiene 700 asesores, se informaba ayer el diario El País. Más de 700. Pero ninguno le ha recordado que la sede de la soberanía nacional no está en TikTok, está en el Congreso. Y es ahí donde debe explicar a la nación ¿Cuál es la participación real de nuestros militares? Por ejemplo, en esa operación marítima del Mediterráneo Oriental que anuncia Macron y qué medidas va a adoptar el gobierno para paliar los efectos económicos de la guerra y por qué España no está ni se la espera de las conversaciones que mantienen Reino Unido, Francia, Italia y Alemania sobre el conflicto porque, para ser un superhéroe, el mundo está pasando bastante de él.