"El absentismo laboral es un agujero de 16.500 millones de euros; luego que nadie se extrañe de que una investigación contra el cáncer no consiga 30 millones de inversión pública"
Jorge Bustos explica los resultados del informe de la AIReF sobre bajas médicas en España y la dejación de control de la Seguridad Social
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La AIReF acaba de poner cifras a una realidad que intuimos todos los trabajadores en nuestros centros de trabajo, el absentismo laboral por baja médica. Y es que las bajas médicas se han disparado en España un 60% desde 2017 y su duración también ha subido un 15%. El resultado es que la factura para la Seguridad Social aumenta hasta los 16.500 millones de euros. Eso significa que es el segundo mayor gasto del estado después de las pensiones. Casi nada. La AIReF ha elaborado este informe a petición del propio gobierno para averiguar qué está motivando este tremendo agujero que tiene que tapar los currantes que no piden baja. Y las conclusiones son casi más llamativas que las causas. Viene a decir que hay una dejación de funciones de la Seguridad Social a la hora de comprobar la las bajas médicas.
La mayoría de esas bajas se producen por patologías músculoesqueléticas, el clásico dolor de espalda misterioso, la contractura repentina y mención aparte merecen las bajas por salud mental que se han disparado desde la pandemia. La gente se pone triste de repente o le duele el fistro diodenal, que dirías Chiquito de la Calzada. Pero todo esto tiene un detonante. El detonante de esta situación ha sido que las últimas reformas laborales han diseñado un sistema más garantista, han concedido más facilidades para tramitar las bajas y han aumentado las prestaciones públicas. También han contribuido a disparar el absentismo las listas de espera para las revisiones médicas y sobre todo la falta de control sobre esas bajas médicas, porque lo realmente demoledor según la AIReF es la desidia de la Seguridad Social a la hora de inspeccionar las bajas.
Aunque puede intervenir antes ha tomado como costumbre la seguridad social esperar 365 días, o sea, un año completo, hasta decidirse a preguntar cómo va tal o cual trabajador convaleciente. Un año. Y esta ausencia de seguimiento acaba prolongando una baja sin necesidad. O sea, hemos vuelto a la España de Larra, del Cesante Eterno, del Lazarillo de Tormes. Ojo, en muchos casos, por supuesto, este año de baja está más que justificado. Pero en las oficinas nos conocemos todos, y sabemos que hay gente que se aprovecha del sistema. Pasa en las mejores familias y pasa en las mejores empresas, especialmente en el sector público, pero no solo. Nadie pone en duda el valor de los derechos laborales y la protección social del trabajador. No se trata de eso. Eso es una conquista a la que no podemos ni queremos renunciar. Lo que la AIReF está poniendo en duda es el control sobre ese sistema.
Porque igual de injusto es hacer trabajar a un enfermo real que obligar a trabajar el doble a los sanos por culpa de un enfermo imaginario. Y está claro que hay un agujero considerable en el sistema, un agujero muy considerable. Y el problema de todo esto es que no solo afecta a la Seguridad Social, la falta de control del sistema acaba afectando a todo el tejido productivo, al sector público, pero repito, también al sector privado, desde un ministerio a una pequeña empresa de provincia y de ahí la queja del presidente de la organización de autónomos ATA Lorenzo Amor, después de conocer este informe de la AIReF ha escrito en redes una verdad incómoda. Cito, "El absentismo laboral está desangrando a las empresas." Y no hablamos de grandes multinacionales, el absentismo a quien hace polvo principalmente es a los autónomos, a las pymes, perjudicadas directamente por la desidia de la Seguridad Social que que denuncia la AIReF.
Luego que por qué están cerrando tantas empresas, por qué se pierden tantos autónomos por año. España es una economía de pequeñas y medianas empresas y está destruyendo puestos de trabajo. Pero volvamos al principio, ha sido el propio gobierno quien ha encargado este informe a la AIReF y ya lo tiene encima de la mesa. ¿Qué va a hacer? ¿Qué va a hacer con las verdades impopulares que revela el informe? ¿Va a aplicar las soluciones que ofrece la propia AIReF o eso de las inspecciones de trabajo y de la Seguridad Social es solo para las empresas y los contribuyentes que sí trabajan? Pues yo me temo que este informe de la AIReF acabará en el mismo cajón que tantos otros. Total, solo es un agujero de 16.500 millones de dinero público. Y para el gobierno que hace cosas chulísimas, para el gobierno de Yolanda y compañía, pues es incómodo agitar ese avispero, ¿verdad? Y mucho menos en año electoral.
Eso sí, luego que nadie se extrañe de que una prometedora investigación contra el cáncer de Mariano Barbacid no consiga 30 millones de inversión pública. ¿Qué es el cáncer comparado con una contractura de meñique o un gravísimo problema de ansiedad?