Jorge Llopis, perito judicial de arte, tras destaparse la identidad de Banksy: "El futuro valor de su obra dependerá de si los coleccionistas apuestan por el artista; ahora con nombre y apellido"

Una investigación confirma que Robin Gunningham es el nombre detrás del icónico artista urbano, poniendo en jaque su misterio y el valor de su obra

Paola Albaladejo

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El anonimato que convertía a Banksy en una de las figuras más misteriosas del arte contemporáneo ha terminado. El icónico artista urbano, famoso por plasmar sus obras en muros y fachadas de todo el mundo, ha sido identificado como Robin Gunningham, originario de Bristol. La confirmación pone fin a años de especulaciones y abre un nuevo capítulo para el artista. Así lo ha analizado Jorge Llopis, perito judicial de arte y director de la revista 'Pecados del Arte', en el programa 'Herrera en COPE' con Sofía Buera.

La identidad detrás del mito

Aunque el nombre de Robin Gunningham ya había aparecido años atrás, diversas investigaciones han terminado por confirmarlo de manera fehaciente. Según Llopis, la primera pista surgió en 2008 a través del 'Daily Mirror'. Más tarde, una investigación de mapeo de la Queen Mary University siguió sus pasos y lo ubicó geográficamente en Bristol, analizando los lugares que frecuentaba. Para el experto, Gunningham "es un diseñador gráfico, muy bueno, además".

La investigación clave fue la de la agencia Reuters, que se remontó a un incidente ocurrido en Nueva York en el año 2000. 

Banksy fue contratado para realizar una obra que revalorizara un edificio, pero al propietario no le gustó y lo denunció por vandalismo. En el registro del hotel, firmó como "Robin Banking", pero al ser detenido y multado, tuvo que revelar su verdadera identidad. Jorge Llopis lo explica: "cuando ya lo detienen y lo multan, en los registros de la policía, los alias no sirven, y entonces, ahí se descubre que ya es Robin Cunningham".

Jorge Llopis, en 'Herrera en COPE'

Otras líneas de investigación, como la del investigador español Fernando Marco de Método 3, apuntaban en la misma dirección a través del rastreo de sociedades y dominios de internet vinculados al artista. Llopis considera que estas investigaciones pudieron ser fruto del encargo de un cliente o de una "operación muy bien hecha de autopromoción".

El anonimato como estrategia

Jorge Llopis descarta que el anonimato de Banksy se debiera principalmente a evitar problemas legales por vandalismo. "No ha dañado espacios, digamos, protegidos, en eso ha sido muy listo", afirma, a excepción de una acción en el Tribunal Supremo. La verdadera razón, según el perito, podría estar en los derechos de autor. Al no tener una identidad pública, el artista no podía reclamar la autoría de sus obras.

Varias personas recorren la exposición permanente de las obras de Banksy, en el Museo Banksy de Madrid

Esta situación quedó patente en una sentencia del año 2022. Una empresa que comercializaba tazas con los "monetes" de Banksy fue demandada por Pest Control Limited, una firma asociada al artista. Sin embargo, la justicia desestimó el caso. "El juez dice, mira, esto es anónimo. Y, si es anónimo, no tiene derechos de autor", detalla Llopis. Este vacío legal ha permitido la explotación masiva de su imagen sin que él percibiera ingresos directos por 'merchandising' o por los derechos de sala en las subastas.

Pese al supuesto secretismo, Llopis asegura que en el mundo del arte muchos conocían su identidad: "Por supuesto, ha habido galerías que han vendido". Se trataba de un "secreto aceptado". El caso más paradigmático fue la obra "Niña con globo", que se autodestruyó parcialmente en una subasta en 2018 tras venderse por 1,2 millones de libras y, cuatro años más tarde, alcanzó un valor de casi 30 millones de euros.

¿Y ahora qué?

La gran pregunta ahora es qué ocurrirá con su obra. "Eso lo va a decir el mercado", sentencia Llopis, calificándolo de "muy caprichoso" con este tipo de iconos. El experto advierte que "no es lo mismo comprar un Banksy que un Cunningham" y que el futuro valor dependerá de si los coleccionistas apuestan por el artista ahora que tiene nombre y apellido, especialmente en un contexto de "parón importante" en el mercado del arte.

Finalmente, el director de 'Pecados del Arte' atribuye el gran valor de los artistas anónimos al "morbo de no saber quién es", sobre todo cuando están vinculados a "movimientos contraculturales y posicionados a la izquierda". Banksy creció en paralelo al movimiento 'woke', lo que le ayudó a convertirse en un icono y a mantener el misterio del "aventurero" o del "comando cultureta" que ahora ha llegado a su fin.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.